Vivir es destruir, amor y construir. 27-08-2017

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2190. ¿Es preciso, según tienen previsto, amontonar más de un millón de personas en una manifestación, por las calles, con todas las molestias para los vecinos, con todo el peligro que eso conlleva?

¿Qué van a sacar de esa manifestación sino es la vanidad, el emocionismo, el sentimentalismo, el sentirse integrante de una tribu, un clan que cree que está en posesión de la verdad, y por tanto, está contra otro?

¿Resuelven esas manifestaciones histéricas, que es una manera de vengarse, los graves problemas con que vivimos? No lo resuelven. Sino que le dan vida, propaganda, continuidad.

Los problemas se resuelven comprendiéndolos. Y si los comprendemos, estaremos libres de reacciones superficiales, banales, exhibicionistas. Para saciar la vanidad de lo que soy: creer que uno tiene la razón y los otros no.

Por lo que hay que intentar eliminarlos, empezando psicológicamente, para luego eliminarlos físicamente. 

 

2191. Todo camino hacia la verdad, es el resultado de la mente atrapada por el miedo, el ego. Todo lo que hagamos en cualquier, dirección, va a ser la falsedad del miedo de la mente, que quiere estar segura. Por lo tanto, va a seguir estando insegura, generando desorden, confusión.

La función del ego es huir de la inseguridad. Por eso está siempre dividido de la realidad.

 

2192. La mente es ingobernable. Por tanto, todo intento de dominarla, mediante técnicas, terapias, ejercicios mentales, adherirse a una religión organizada, o cualquier idea o teoría. Va a dejar a la mente, en su misma confusión de siempre: temerosa, con miedo, insatisfecha, creyendo que hay algo o alguien, en algún lugar que le va a dar lo necesario para tener seguridad.

¿Puede haber seguridad mientras haya división interna? No la puede haber, porque la misma división es inseguridad. Si no hubiera división, no tendrían miedo. Y, por tanto, tendrían seguridad en sus vidas. No la seguridad del dinero, del policía, del hombre que dice que sabe. Si no la seguridad psicológica, que no contrasta, ni coteja, ni huye del presente para estar segura.

¿No han experimentado la serenidad, la total plenitud, cuando miran algo sin interferencia, sin nada que nos fragmente de eso que estamos observando, ya sea una nube, un pájaro, o escuchando música, leyendo algo?

Pero eso, ha de suceder. No se puede conseguir mediante un mero cambio, como si fuera un negocio, un trueque, en el que queremos conseguir eso que creemos que nos dará eso que deseamos. Ha de haber un final del conflicto, entre lo que yo quiero y la realidad. Que va a generar todo el desorden y confusión, que queremos evitar.

 

2193. El problema es que todos queremos vivir.  Y algo que parece tan natural, cotidiano, a veces se complica de manera que se agravan los problemas. Los problemas siempre están ahí latentes, manifestándose más evidentes, estallando de manera que la vida, la existencia, parece imposible.

Por tanto, el problema de la vida es sólo el problema de relación, con las personas con las que convivimos, y con las cosas que nos rodean.

Lo primero que hemos de comprender, es que, si hay unos que nos molestan, nosotros también les molestamos a ellos. ¿Qué haremos para que no nos molestemos unos a otros? Ser honestos. Y no corruptos, cuando nos creemos que tenemos más derechos que los demás, porque somos más ricos, desarrollados, tenemos y nos sobra de todo. Cuando somos indiferentes al dolor que generamos a los demás, a los menos afortunados, con nuestras vidas superficiales, banales, derrochadoras, llenas de vanidad. Siempre a la persecución del placer.

Y todo eso, nos divide de los demás, de maneras que los vemos como enemigos. Podemos usar bonitas palabras, como amistad, integración, solidaridad, caridad, ayuda. Pero mientras no cambiemos nuestra manera de vivir, de insensibilidad e indiferencia, seguiremos enfrentados, divididos, por los agravios de la falta de respeto que es la injusticia. La falta de igualdad en todos los ámbitos.

Un problema tan viejo como la humanidad. El problema de siempre: todo para mí, un poco o nada para ti.

 

2194. No creo que sea como tú dices, Jose. Uno puede pensar que es un niño. Pero nada le devolverá la niñez, si es un adulto. Sabemos que la mente puede ver lo que quiera. Pero la inteligencia, puede descartar lo falso.

¿Qué es lo falso? Lo que genera más desorden, confusión, sufrimiento. ¿Puedes decirle a alguien, convenciéndole, para que trabaje para ti como un esclavo, sin quejarse en absoluto?

 

2195. ¿Para qué quieres ver a tus muertos? Si con los vivos estamos desbordados para atenderlos, amarles, respetarles, alimentarlos? Los muertos, no necesitan nada.

¿Puede un gato, un perro, un caballo, que se han muerto, necesitar algo de los que están vivos? Pues nosotros cuando morimos nos pasa lo mismo que a los animales: el final de todo.

 

2196. La cuestión es: ¿Puede la paciencia ser infinita para nosotros? Pues si no lo es, seguimos siendo como todos. Como siempre hemos sido. 

 

2197. Por supuesto que las palabras siempre son repetitivas. A los músicos, a los pintores, a los escritores, les pasa lo mismo: repiten todo lo que hacen o dicen. Ya que estamos presos en el paradigma de los que vivimos en la tierra. ¿Tú no te das cuenta que también te repites? Pues, aunque te repitas, siempre hay algunos que les interesa. Ya que hay nuevos que lo encuentran interesante. Igual como al músico, a los autores de novelas, los cocineros, etc.