Vivir es destruir, amor y construir. 12-09-2017

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2347. No puedo recibir más vuestro diario. Lo considero contrario a la libertad, la independencia, la autonomía de las personas. Me duele.

Porque es una mala influencia, que me podría irritar excesivamente, por sus mentiras y falsedades tendenciosas, partidistas. ¿No sé qué os ha hecho adoptar esa actitud conservadora, facha, carca, cazurra? Pero está ahí en vuestro diario.

De todas maneras, gracias por los años que me habéis hecho llegar cada día el diario.

 

 

2348. El choque, lo genera la falta de inteligencia. Que no ve que, en todo conflicto, hay dos partes enfrentadas.

Es lo mismo que, cuando una parte o las dos de una pareja, un matrimonio, una parte se opone, resiste, bloquea la separación, el divorcio. Generando desorden, conflicto, violencia, crueldad.

Es preciso que la parta que impide, la sagrada libertad, comprenda qué es eso del amor. ¿Puede alguien que tiene amor a su pareja, no un amor romántico, superficial, infantil, maltratarla, oprimirla, impedirle que se separe, se divorcie?

¿Qué motivo tiene uno para no querer darle la libertad, el divorcio, la autonomía, la independencia? ¿Es posible sin tener una ganancia, un beneficio, egoísta, una prebenda o dádiva, a costa de otro, que exista esa actitud negativa de oponerse y negar la libertad e independencia de las personas?

 

 

2349. En todo eso que dices, hay una parte de razón. Pero eso mismo se lo puedes decir a los políticos, que quieren el centralismo decimonónico. De prebendas, beneficios, de ventajas en todos los ámbitos, de corrupción e inmoralidad. Si yo te prohíbo algo, que yo hago, soy inmoral, corrupto, estúpido.

 

 

2350. Pero, ¿quiénes son los sentimentales, los nacionalistas españoles o los nacionalistas catalanes? Es preciso que sean los dos. Pues el nacionalismo es emoción, romanticismo del pasado y del presente, por creer que fueron y que son los mejores.

Eso mismo les pasa a los que viven en un pueblecito, una aldea, que se creen que viven en el mejor lugar del mundo. Y más aún, cada uno de nosotros, es un nacionalismo de sí mismo, que es su ego, su 'yo’, como europeo, africano, americano, ruso o chino, su cultura del lugar dónde ha nacido.

En cuanto al sentido común, todos decimos que lo tenemos. Por tanto, cada paso que damos para defendernos, si antes no se reconoce que uno también forma parte del problema, todo queda en un absurdo. Es decir, la confrontación, el conflicto, la violencia, la guerra y sus matanzas en masa.

La metáfora que he usado al basarla en una pareja, matrimonio, etc., no tiene ningún problema. Pues es aclaratoria. Ya que si comprendemos el problema, que tenemos todos los hombres, no hace falta investigarlos por orden de importancia, pues todos son importantes. Y todos se resuelven, por el mismo paradigma del amor.  

 

 

2351.  Desde hace unos días, no paras de decir: que defendéis el respeto a la legalidad. Para atacar a los otros que según vosotros, no respetan esa legalidad que tú proclamas y aireas.

Pues vamos a investigar la legalidad. Y para ello debemos de empezar por nuestra legalidad. De lo contrario todo es un absurdo: decir a los otros que actúen con legalidad sin nosotros no ser legales en absoluto. ¿Qué es la legalidad, y quienes dicen lo que es?

De los que hablan para convencer a otros, hemos de cuestionarlos, desconfiar de ellos. Pues las leyes que los hombres inventan, son para favorecer a los que las inventan, las acogen y quieren implantarlas para su provecho.

Entonces, dónde está la ley, ¿quiénes la escriben y proclaman? La ley, que no es de los hombres, está en la naturaleza. Toda ella, desde lo más pequeño a lo más grande, nos habla de su ley implacable. 

Entonces, tú que proclamas que hay que obedecer a la ley, lo exiges, haces lo que haga falta para que la respeten, amenazas a los que según tú no la cumplen. Resulta que tú tampoco la cumples, al ser homosexual. La naturaleza no admite a la homosexualidad. ¿Has visto alguna vez a un león que sea homosexual, a una leona lesbiana?

No lo pueden ser, porque transgredirían la ley de la naturaleza. Los hombres hemos podido dejar a la ley de lado. Por eso, hablar de legalidad a los hombres, para que se atengan a ella, es vano, ridículo, banal.

Ahora bien, como tú eres un político, y para seguir siéndolo, has de seguir enmarañándolo todo: decir una cosa y hacer otra. Actuar de una manera superficial, vulgar, donde crees que todo se te está permitido. Así que cuando hables sobre la legalidad, no lo hagas en primera persona, si no usa el ‘nosotros todos somos ilegales’. Y desde ahí, ver que puedes hacer al respecto.

Y de esta manera, toda tu soberbia, tu aire de superioridad moral, dejarán paso a la actitud del que no sabe nada. Y es como un alumno que va tanteando, mirando, observando todo lo que nos llega tanto dentro como fuera de nosotros. Y así, te darás cuenta que entre tú y yo, no hay ninguna diferencia significativa, ni hay nada que nos divida. 

Y entonces, es cuando se manifiesta la ley de la vida, que es la ley del universo: el amor que está más allá de toda dualidad, de todo lo mundano.