Vivir es destruir, amor y construir. 02-08-2017

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1945. Justamente eso es lo que hacemos: depender de un gurú, un maestro, un líder, ya sea vivo o muerto, de alguien que dice que sabe. Esperando que nos digan qué podemos hacer para tener orden, ser feliz.

Pero la trampa es, que todos participamos de todo, de la mente global, universal. Por lo que, esos que nos dicen que les sigamos para así darnos orden, felicidad, también viven en desorden, en confusión.

Por eso, el maestro y el discípulo, los que le siguen, se destruyen mutuamente. 

 

1946. La vida es una guerra continua de todos contra todos. Aunque a veces, cotidianamente, no se use la violencia, ni se maten. Pero hay un momento, que usar la violencia y asesinarse se vuelve cotidiano, justificable, preciso para los que empiezan a hacer la guerra. Y es entonces cuando la guerra, es en toda su crudeza, horror.

Cada uno hace la guerra como puede, le dejan. Pero todos quieren vencer. Y para ello, se pueden hacer toda clase de maldades: bombardear ciudades, generar el caos y la anarquía, generar un genocidio, asesinatos en masa, actos que están más allá del bien y del mal.

Cuando la guerra estalla, es como un gran incendio que no se puede apagar, que si uno no se aleja del fuego nos puede matar. Hay unos que quieren dirigir el fuego, la guerra y participar en ella.

Uno ni es pacifista ni guerrero. De manera que, cada cual tiene que optar lo que va hacer. Pues nadie puede decirle a otro lo que tiene que hacer. Salvo informarle de lo malo y lo bueno de las opciones que escoja.

Al final la guerra, se convierte en una adicción, que genera una trama, una manera de vivir, un negocio, donde unos sacan sus ganancias, riquezas, poder, les da una finalidad a sus vidas. En la que el único motivo, es vencer al que creen que es su enemigo. Porque, si no vence, y es derrotado, puede que lo maten o encierren en la cárcel largos años.

 

1947. Puede que el terrorismo, es lo que más altera a los estados soberanos. Pero la respuesta a ese terrorismo, puede que sea como una declaración de guerra abierta. En Europa, principalmente en Irlanda y España, el terrorismo no ha generado una guerra. Aunque, como no puede ser de otra manera, la guerra era soterrada, llegando al margen de la ley.

En sur América, parece ser que es todo más efervescente y el terrorismo es el preludio de una purga, que se convierte en guerra.   

 

1948. Los nacionalistas centralistas españoles, madridistas, etc., ya han puesto el ventilador para esparcir todas las maldades que han hecho los otros, para salvar de la prisión y el escándalo del corrupto e inmoral jugador de fútbol. Imputado por no declarar quince millones de euros a la hacienda pública.

Que, como no puede ser de otra manera. él niega. Dándole sólo a él, todos los privilegios, facilidades, como el entrar y salir al juzgado con el coche, directamente a los aparcamientos privados del juzgado.  

 

1949. Todo eso de los cambios, de las revoluciones armadas, está muy bien en el papel, en las palabras. Pero los hechos, eso ya es otra cosa. Se ha dicho que los verdaderos devocionarios armados, no tienen miedo a la muerte. Pero sí que tiene miedo al dolor: que los cojan y encierren en la cárcel muchos años, que los torturen, humillen, les den palizas.

Que les corten una pierna, un brazo, enfermar por todo lo que han sufrido. Y ellos también saben, que siempre habrá alguien que se querrá vengar por todo lo que ha hecho.

Eso no quiere decir, que hay que estar en contra de los que quieren hacer la revolución armada. Pues tienen tanto derecho como los que quieren hacer una revolución interna, personal. Porque mientras uno no viva en su vida cotidiana, eso que quiere imponer por las armas, todo será absurdo de siempre.

La misma corrupción de siempre: ‘Yo sí que puedo hacer lo que quiera, necesite. Pero tú no lo puedes hacer, ni te dejaré por todos los medios que necesite’. 

 

1950. Para Chökyi Nyima Rinpoché. Instructor de renombre mundial y maestro de meditación en las tradiciones Kagyu y Nyingma del budismo tibetano. 

¿Las monarquías no son también corruptas?

Las monarquías y las repúblicas, son los mismo. Tienen el mismo paradigma: conseguir el poder y permanecer en él lo máximo posible La diferencia está en que la monarquía es hereditaria, de los muy ricos y poderosos. Y la república es de los ciudadanos, que votan, eligen, a un presidente cada cierto tiempo, que puede que sólo esté unos años en el poder.

Ya que, cuando más años se está en el poder, más corruptos, más mafiosos, se hacen. Decir que los gobernantes que han sucedido a la monarquía, son corruptos -como algo extraño, una novedad-. Y que el pueblo la añora. Eso es falta de inteligencia. Pues toda organización genera corrupción. Tu negocio 'espiritual', con la idolatría a las personas, santones subdesarrollados, etc., con las supersticiones y palabrería, también genera corrupción.

Creer que alguien es especial, exento de división, exento del 'yo', es la herramienta que tenéis para embaucar a las inocentes, vulnerables personas. Y generar una mafia 'espiritual' con sus líderes, los viejos, que dicen que saben. Eso es tan antiguo como la humanidad. Pero vosotros, no lo queréis desvelar, porque no queréis perder ese negocio ‘espiritual’, ya que no sabéis vivir de otra manera. Y os aferráis a vuestra verdad que habéis inventado, que no tiene nada que ver con la realidad. Sois de la casta pseudo religiosa, mundana, supersticiosa, idólatra. Lo mismo que los católicos.

El que dice que sabe, es que no sabe. Por tanto, mientes. Es decir, eres también como todos los somos: corruptos e inmorales.