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10. Nosotros somos el problema

Mientras no dejemos de lado todo lo que tenemos, todo lo que somos, mientras no veamos la rutina en que vivimos, no podremos ser sensibles para poder observar con toda claridad lo que es la realidad. Si queremos que todo el dolor que invade toda la tierra, que corrompe el comportamiento de los hombres, desaparezca y nos deje libres para vivir con armonía y en una verdadera relación, hemos de ser sensibles a todo cuanto acontece.

8. La verdad es libertad

Cuantos problemas no existirían si desde la más temprana edad, cuando todavía somos inmaculados, nos iniciaran en la verdad. ¿Qué es la verdad? ¿Qué es eso a lo que tanto tememos y tanto eludimos? ¿Hay una verdad única o varias verdades? ¿Es la verdad producto de un plan preestablecido y elaborado de antemano?

7. La dependencia

Si fuésemos sinceros y asumiésemos todo lo que descubriéramos, sin apartar la vista ni cerrar los ojos a la realidad, nos daríamos cuenta de cuán falsa y errónea es nuestra existencia, de que insensible es nuestro comportamiento diario. Nos dedicamos simplemente a nuestra propia seguridad y todo lo que hagamos ha de pasar forzosamente por ella. Aunque cuando más seguros creemos estar, es cuando más inseguros estamos.

6. Vivir sin violencia

Cuando observamos todo lo que está ocurriendo en todas partes: la desintegración de todos los valores -por superficiales que sean-, el hacinamiento en las grandes núcleos urbanos de hombres despersonalizados, la profusión de todos los escapes de la realidad -placeres, droga, sexo-, la violencia como modo inmediato para solucionar los conflictos, etcétera.

5. Vivir no es luchar

Estamos tan acostumbrados a la contradicción, al enfrentamiento entre nosotros, a luchar y disputarnos tantas cosas, que si todo esto desapareciese nos sentiríamos perdidos creyéndonos víctimas de alguna grave enfermedad. Nuestra manera de vivir es ante todo miedo de todo lo que nos rodea; por tanto luchamos contra ese miedo; y esa lucha es la violencia, es la causante de todo el desorden que padecemos.

4. La ilusión es egoí­smo

El que la gran mayoría de las personas vivan en la ilusión es algo de algo que se puede constatar en cualquier lugar donde estemos; las personas necesitan creer en algo, sujetarse a algo, necesitan una teoría o ideas para justificar sus actos y sus vidas. Hay quienes dicen que todo lo que hagamos no tiene porqué ser negativo, incluso los actos que consideramos como tales. ¿Qué pensaríamos si alguien intentase abusar de nosotros?

3. La llama del descontento

Hay personas que sienten una gran necesidad de ir de una situación a otra, de un lugar a otro, de un sistema religioso que no satisface a otro que parece llenar momentáneamente, a escudriñar las últimas teorías en psicología y los tratados de la mente. Son personas insatisfechas, que no encuentran nada que les llene y les aquiete su inestable mente.

2. La búsqueda del placer

Cunado más lejos estamos de la verdad, nuestras vidas tienen menos significado, tienen menos sentido, y entonces se nos presentan como algo detestable como una lenta e inacabable agonía. Es en ese momento, cuando surge la crisis, que pueden suceder dos actitudes: el rechazo total de todo lo que nos envilece y nos obstruye la clara visión de la realidad, o la entrega a todos los caprichos que nos demanda nuestra falta de seguridad y que son producto de nuestro “yo”.
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