Vivir es destruir, amor y construir. 25-03-2017

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908. Pero, ¿qué importancia tiene condenar la guerra, si la estamos generando, provocando, con nuestras divisiones nacionalistas centralistas o independentistas? Son nuestros hechos cotidianos, de cada día, lo que descarta la guerra o le da vida, continuidad.

 

 

909. Te olvidas que los dos bandos enfrentados tienen sus defensores, simpatizantes que son igual que tú. Y por eso, cada cual quiere lo que le beneficia. Por eso, lo que le beneficia a un bando, le perjudica al otro; y que, por eso, se oponen. De manera que no se puede decir que, todos quieren sólo lo de un bando de los dos enfrentados.

 

 

910. Eso es lo que genera el terrorismo: el odio, la rabia, querer destruir al otro que es visto como enemigo. De ahí, que se genere una división tan grande, que no se puede de ninguna de las maneras dialogar, escuchar, entender, ser compasivo, tener amor.

Y, sin compasión, sin amor, el terrorismo, la guerra entre dos bandos, proseguirá de una manera o de otra.

 

 

911. Tu procura no verte en las fauces de un gato, pues entonces verás la ley de otra manera de lo que ahora lo ves. Las leyes de los hombres, son para defender al más poderoso. Si no lo ves, ese es tu problema.

 

 

912. Equidistancia entre dos aguas, muy cómodo, no. Es imprescindible, para la paz y el fin de la violencia. La paz no es una palabra, un deseo. La paz, tiene que ser un hecho, hacerse realidad en nuestras vidas. De lo contrario, todo va a seguir igual: división, conflicto, violencia.

 

 

913. Hablar para humillar, insultar, ese es un mal camino. Lo mismo que mirar atrás, para sacarle los colores, para verle las entrañas, a alguien que detestamos. Recuerda que el nacer es un capricho, un accidente que no podemos elegir, cambiar. Por lo que, hay que vivir con eso. Igual que tú vives con tus errores, picias, de tu pasado.

 

 

914. Las comparaciones, no resuelven los problemas. No tiene sentido decir, que uno es menos violento que otro, creyendo que así ya está libre de violencia. Y los mismo sucede con la corrupción, la inmoralidad.

 

 

915. ¿No hay libertad para vivir como quieras tú? ¿No te parece que sin darnos cuenta nos estamos pareciendo a los tiranos, dictadores?

 

 

916. Aquí hay un problema de libertad: si uno reclama total libertad para expresar lo que cree oportuno, los otros también tienen toda la libertad para hacer lo mismo.

Eso del yo sí que puedo hacer lo que quiera, pero tú no, eso es propio de fachas, carcas.

 

 

917. Obligar a alguien a hacer algo que no quiere, esa es la especialidad de todas las religiones organizadas. Y esa insistencia en obligar, es violencia.

 

 

918, No sé si dan cuenta, que la mayoría de los adictos a este diario, tienen un comportamiento intolerante, se parecen a los carcas, a los fachas, escribiendo insultos, burlándose, publicando caricaturas degradantes, son fanáticos, integristas, jaraneros, pendencieros.

¿Creen que así vamos a solucionar los problemas? ¿O, se creen que estamos en una taberna de brabucones, incultos, superficiales?

 

 

919. Los ideales, si sólo son ideales sin la acción que descarta la corrupción, eso sí que nos lleva a la muerte. Pues las ideas y teorías, no son los hechos, nuestros hechos de cada cual.

Hemos vivido miles de años con toda clase de ideas y teorías, sin darnos cuenta que éstas nos dividen, nos fragmentan. De manera que, nuestras vidas generan desorden, nos enfrentan en luchas, en guerras. Empezamos en las guerras domésticas, en los deportes, en la comunidad de vecinos, entre barrios, ciudades, países.