Vivir es destruir, amor y construir. 15-03-2017

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832. Tanto que hablan del imperio de la ley, que hay que acabar con los comportamientos corruptos, pues ahora se tiene que demostrar. Un Estado que es aconfesional, no puede beneficiar, tolerar, darle prebendas a un sistema religioso en particular, por sagrado que digan que sea -todo lo que existe es igualmente sagrado, si nos quedamos con algo en particular nos convertimos en paganos, en idólatras-. Y, eso si que no es religión. Pues, la religión, es la unión con todo lo que existe por igual.

 

 

833. Si la Iglesia católica, no fuera corrupta ni inmoral, no aceptaría esa prebenda, ni ese beneficio exclusivo. Pues, eso es depreciar, ofender, a los hermanos de otras religiones, que tienen exactamente igual, el mismo derecho, de que se retransmitan a modo de propaganda -todo se convierte en propaganda, por las personas corruptas-, sus actos y preceptos litúrgicos -que no son más que un espectáculo, una reunión de colegas, conocidos, amigos-.

 

 

834. Si yo robo, ¿eso quiere decir que, si tú robas, ese robo que yo hago te quita tu delito, tu acto corrupto e inmoral, ya que vas a hacerle daño al que robas? Lo que cuenta, lo que vale, lo verdadero, es lo que nosotros hacemos con nuestras vidas, nuestra manera de vivir cotidiana.

No hay que hacer espantajos por lo que hacen los demás, como justificación para hacer lo mismo que ellos. Pues, eso quiere decir, que no se entiende lo que es la moralidad.

Cuando uno ve el mal, lo descarta radicalmente, sea lo que sea. Porque esa visión total del mal, es tan poderosa como el fuego que quema la mano del que lo toca.

 

 

835. Tanto que han infravalorado, despreciado a la ONU, y ahora ya quieren llamarla como el lugar para dirimir los conflictos internacionales -Korea del Norte-.

Y, a esto se llama realpolirtik. Nada del blablablá que se usa en las campañas electorales, que sirven para embaucar, engañar a los electores. 

 

 

836. Una de las cosas que nos aclaran, sosiegan, nos dan paz y felicidad, porque genera orden, es darse cuenta, comprender que todos somos básicamente iguales. Feos, guapos, pobres, ricos, afortunados o no, los que dicen que saben y lo que no saben nada de cómo funciona el mundo, los cultos o los que no lo son, los que saben leer y los que no, etc., todos pasamos por lo mismo. Tenemos miedo, ansiedad, estrés, tenemos necesidad de afecto, de que se nos respete, necesitamos libertad, espacio para recogernos, descansar, recomponernos, necesitamos dinero, necesitamos la suerte, ser afortunados, para seguir vivos, sobrevivir. 

 

 

837. Mientras se hable de un nacionalismo negativo y otro positivo, el conflicto va a proseguir. Porque eso es, como en una pelea de vecinos, que tienen de toda la vida, y nos ponemos de parte de uno al que ensalzamos, toleramos sus maldades, errores, sus maneras, y rechazamos, denigramos, acusamos de que solamente él es causante de todos los problemas y conflictos.

Y claro, eso es irreal, es absurdo, porque en la realidad nunca nadie es solamente culpable de todo. Pues, todo está unido fatalmente, con todo, con todos.

 

 

838. Esa es la cuestión: queremos que los otros hagan, lo que nosotros no somos capaces de hacer. Porque nuestra manera de vivir, nos desborda y confunde, nos hace que necesitemos el placer, lo persigamos.

Ya que, estamos agobiados, desesperados por la vida, por nuestras maneras, cómo vivimos. De manera que actuamos, como desesperados, necesitados de algo que nos consuele, que nos alivie, nos de algo de placer, aunque sea momentáneo.

Y por todo ello, aunque seamos corruptos -ladrones, mentir, falsear la realidad, etc.- vamos a seguir haciéndolo porque eso es el palpito de nuestras vidas.

El problema surge cuando no lo reconocemos, seguimos mintiendo, falseando la realidad. Pero si lo aceptamos, todo cambia, somos más serenos, claros, inteligentes, y los conflictos cesan.

 

 

839. Todos ladramos. Y eso es la señal de que algo está pasando que nos conmueve, altera, nos genera división, conflicto.

Pero sólo somos nosotros, cada uno, el que lo tiene que resolver internamente, comprendiendo que todo el problema es mi división interna. Que, al salir afuera, exteriorizarse, genera el enfrentamiento, la lucha, el querer vencer.

En realidad, es como un partido de fútbol: los dos quieren vencer. Aunque un equipo de los dos, es escandalosamente más poderoso, con todas las consecuencias que ese poder se derivan, genera.