Vivir es destruir, amor y construir. 14-03-2017

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828. He leído tu entrevista del domingo, 12.03.2017, en el diario… 

Gracias.

Y, la frase que la encabeza, te define como una persona que está atrapada en las mismas leyes que ha inventado y quiere imponer: ‘La democracia no consiste en votar sobre todo y cuando uno quiera’. ¿Por qué no? Y si la mayoría decide que sí que se puede votar sobre todo y cuando uno quiera. ¿Eso no es democracia, que es lo que decide la mayoría?

Eso demuestra que tienes tics autoritarios, dictatoriales, tal vez heredados del franquismo, fascista militarista. Cuando, crees que el único que manda, y para siempre, es el que tiene más poder -que le dan las armas y su violencia, que las leyes lo respaldan y aprueban-.

Y eso se refleja en tu nacionalismo centralista español, excluyente, violento, ya que genera violencia -ahora mismo el enfrentamiento en Navarra, ha pasado de las palabras a la violencia callejera entre la policía, que defiende el nacionalismo centralista español, y los nacionalistas navarros-vascos-.

Y sabes que los que mandan -los que tienen la mayoría parlamentaria- son los nacionalistas que cuestionan el nacionalismo centralista español; que dicta toda clase de leyes, desde Madrid, sin enterarse realmente de lo que está sucediendo en Navarra, ya que esos que dictan e inventan las leyes no viven allí. Y esa es la miseria del nacionalismo centralista español: todo lo quiere dominar, se quiere imponer ha contra corriente, sin amor -ya que el amor, es libertad-.

¿Por qué se han de juzgar a las personas en Madrid, si no viven allí, viven a centeneras de kilómetros? Los jueces, para ser realmente justos, han de estar informados de todo lo que ocurre en el lugar de los hechos que ha de juzgar. Y, ¿cómo puede un juez, juzgar a una persona, si no vive en el mismo lugar que vive al que tiene que juzgar? Tú ya sabes que existen los ambientes, los condicionantes del lugar donde se vive, como tú que vives en Madrid y estás atrapado por el ambiente sofocante del poder, de la monarquía y su corte de siervos y vasallos, del ejército, del gobierno central, de las instituciones religiosas, jurídicas, económicas -el banco central de España-, los lobbies y su influencia ante el poder. ¿Cómo un juez, que vive en ese lugar tan sofocante e importante, Madrid, puede ser capaz de juzgar a alguien que vive en un pueblo sencillo, una ciudad u otro lugar, distantes centenares de kilómetros?

¿Te das cuenta del absurdo en que vivimos, diciendo que queremos poner, generar orden, cuando eso como se demuestra, por la fuera de los hechos, es imposible?

Por tanto, la justicia verdadera no existe ni puede existir, pues el más fuerte, como los animales, se impone de la manera que haga falta. Pero, sí que podemos resolver nuestros problemas, de manera que no haya un vencedor ni un vencido, un perdedor. Eso es muy difícil, porque eso es pasar del animal, lo que somos ahora, al ser humano, que puede actuar con compasión, con amor: ser justo, honesto, no corrupto, aceptar la libertad que nos hace a todos iguales.

Si siempre hubiéramos sido compasivos, con amor, si las generaciones anteriores hubieran vivido de esa manera, ahora no tendríamos los graves problemas heredados de la pobreza, la miseria, de los millones que mueren de hambre; no tendríamos el problema de la crueldad, de la violencia, de las matanzas en masa de las guerras. No tendríamos el problema de la insensibilidad, de la indiferencia, ante todo el sufrimiento y el dolor, que hay por todo el mundo donde uno vaya. Y todo eso, es la verdadera causa que genera la división, los conflictos, la violencia, la guerra.

 

 

829. Condenar por buscar, desear, querer la libertad. ¡Qué lamentable! ¿Dónde está la esencia de la democracia que es la igualdad? 

 

 

830. ¿Delincuentes? Ellos dicen que son los otros. Por lo que el problema sigue irresuelto. ¿O, es que no queremos resolver los problemas? ¿Por qué será?

 

 

831. Hoy te he visto en el programa matinal de …

Gracias.

Y has dicho toda clase de vaguedades, queriendo defender, justificar lo irreal e injustificable. Todo lo que has dicho, se derrumba, pues pretendes hacer ver que la realidad de cómo funciona la vida no existe, cuando te digo aquello de: le dice el gato al pajarito, que lo tiene atrapado en la boca, ten paciencia.

Ahora la pregunta: ¿Te gusta el papel del pajarito que está, entre las muelas del gato, a punto de comérselo? Ya que esta mañana, estabas ejerciendo el mismo papel como el del animal que atrapa a otro animal inferior para comérselo.

Tienes mucha fe en el cosmopolitismo, te crees que eso va a solucionar los problemas que tenemos de división, de conflicto. He vivido en varios lugares cosmopolitas, como Ibiza, y otros, y en esos lugares existían los mismos problemas que tienen los que viven en un pequeño pueblo. Porque, las personas todas somos básicamente iguales en lo psicológico: tenemos miedo, hemos de cuidarnos, queremos afecto, que nos amen, buscamos la seguridad, somos egoístas, crueles, brutales, vamos tras el placer, etc.

Pero, lo más real y verdadero, y por tanto lo mejor y más eficiente es: hacer tú lo que quieras que hagan los demás. ¿Verdad que eso parece imposible? Pues ahí estamos todos empantanados, divididos, confusos. Por tanto, a la hora de acusar, exigir que los otros hagan lo que nosotros no podemos hacer, nos hace crueles, brutales, tiranos.