Lo inesperado, la verdad, se impone. 28-09-2016

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1685. ¿Ves cómo tiene razón? Es la lógica de la vida: los jóvenes como de todo se divierten, los que se dedican a la política se divierten siendo radicales. Los mayores, sólo se divierten aguantando, conformándose con lo que les toca vivir, pues no pueden hacer otra cosa; ya que su situación física, social, mental psíquica, no se lo permite.

Además, los jóvenes tienen una energía tal que la tienen que invertir en algo, algo así como empezar a quemar su vida, y ese algo es la tendencia hacia lo que les interesa. Y que siempre a los mayores nos parecerá un despropósito, olvidándonos que nosotros hemos hecho lo mismo; pues la vida, que es como una riqueza, se la tiene que gastar.

 

 

1686. Eso mismo ya se les ha dicho otras veces. Pero eso que les sucede, es un caso psicológico: ellos, porque son como son, no pueden cambiar; porque sus vidas se han aburguesado tanto, que les parece imposible vivir de otra manera. Y ese miedo, que es el causante de tantas guerras sanguinarias, es el que les hace difamar, mentir, dar la culpa sólo a una parte; presentándose como los salvadores, los verdaderos, que todo lo van a solucionar; y ellos saben que tampoco pueden si no hay un cambio de programa, de ideas; pero ese miedo les perturba la razón, les confunde, generando más desorden.

 

 

1687. Entonces, estás fuera de tu control. ¿Te interesa vivir así?

 

 

1688. ¿Puede uno que es demócrata, que sabe que la corrupción es el mayor peligro para la democracia, que sabe que la corrupción y sus robos es la causa del sufrimiento y dolor de los menos afortunados, votar a un partido que es el más corrupto e inmoral?

Los responsables directos son los que votan a los corruptos, porque así prosiguen con las maldades, indecencias, indignidades, siguen robando. Y, ya que ellos no tienen bastante sensibilidad para dejar la política, somos nosotros, con nuestros votos, los que los tenemos que descartar.

 

 

1689. Ganar en las urnas no es bastante en una democracia. Donde hay que ganar es en el Parlamento, con la mayoría absoluta de votos. Todo lo demás son inventos absurdos, falsedades, marrullerías, intrigas, traiciones -como lo estamos viendo ahora, que lo hacen sin ningún rubor, indiferentes al desorden y confusión que generan-. Lo que quiere decir que el sufrimiento, el dolor, de los menos afortunados prosigue sin cesar.

 

 

1690. Lo más llamativo es que algunas televisiones capitalinas, dan apoyo, son favorables a ese golpe de estado de los viejos carcas, subdesarrollados mentalmente. Los periodistas solamente van detrás de los golpistas para que les hablen de sus mentiras y falsedades, sin decirles que están mintiendo, que se están equivocando; que actúan desatendiendo su trabajo de su Comunidad, conspirando, por lo que están dentro del ámbito de la corrupción e inmoralidad.

 

 

1691. Todos vamos acabar en el hoyo; ahí no hay ningún problema. El problema está en lo que nos sucede antes de morir. Por eso, el orden es preciso en la vida. Orden quiere decir, vivir sin conflicto interno; para ello, uno ha de estar libre de ataduras, no estar aferrado, atrapado, por ideas y teorías. Es decir, uno tiene que abarcar la totalidad de la mente, de la vida, como si dijéramos los 360 grados de un círculo, no un fragmento; e ir más allá aún si es preciso, descartando todo lo que se ha dicho, pues lo nuevo no sabemos lo que es; y lo nuevo, lo no tocado por la mente, ni por nadie, es el amor, el orden supremo.