La libertad es amor. 23.04.2019

strict warning: Only variables should be passed by reference in /var/www/vhosts/tsegarra.com/httpdocs/modules/captcha/captcha.inc on line 61.

Conversación con Araceli. Fisioterapeuta.

 

19 MAR 2019, 15:35

T. Segarra: Araceli. ¿Va todo bien?

 

19 MAR 2019, 19:26

Araceli: Hola Tony. ¿Cómo vas? ¿Qué haces?

 

T. Segarra: ¿Podemos comunicarnos, investigar, lo que quieras?

 

Araceli: Si todo bien.

 

T. Segarra: ¿Por qué sabes tanta filosofía, psicología?

 

Araceli: Me gusta leer. Hablemos de ti.

 

T. Segarra: Pregunta lo que quieras.

 

Araceli: Me gustaría saber más de ti, tus gustos, tus planes. ¿Como te encuentras ahora?

 

T: Segarra: Hay poca diferencia entre los seres humanos. Todos somos básicamente iguales en lo psicológico. Mis gustos, no tienen importancia, son culturales, sociales, a la hora de comer, etc. ¿Mis planes? Digamos que no tengo planes. Ahora mismo, estoy bien dispuesto a compartir contigo lo que necesites.

 

Araceli: Gracias. Y, ¿tú puedes contestar a las mismas preguntas?

 

T. Segarra: Si. Pregúntame. ¿Qué te falta?

 

Araceli: Mira, mientras este sana, yo creo que no me falta nada. Lo demás es secundario.

 

T. Segarra: Siendo la salud importante. No lo es todo. Porque, puede que la salud no la podamos tener, cuando lleguen los muchos años. Creo que es más importante comprender lo que es la vida. Comprender cómo operan el pensamiento, la mente.

El pensamiento importante cierto, es la forma de visualizar lo que deseas. Comprender la vida es conocer el propósito de vida

El pensamiento doméstico, el que nos avisa que un cuchillo nos puede hacer un corte, ese es adecuado. Pero, el pensamiento que proyecta hacia el futuro, o mira al pasado al que se quiere agarrar, eso es el drama de la vida que nos sufrir. Es verdad, si conocemos la vida, conocemos como funciona. El propósito, no está muy claro. Pues, la vida tiene una armónica y otra que parece absurda. Es decir, el juego de la depredación, sólo tiene sentido para que se sostenga la vida en la tierra. Pero, ese juego nos causa sufrimiento, dolor.

 

Araceli: Y ese juego es el que suelen jugar la mayoría.

 

T. Segarra: No saben más.

 

Araceli: Cierto.

 

T. Segarra: ¿Qué haremos, pues?

 

Araceli: No jugar.

 

T. Segarra: Es preciso jugar. Porque vivir es jugar.

 

Araceli: ¿Habrá forma de evadirlo?

 

T. Segarra. No. No se puede eludir a la vida, ni engañarla. Porque sería tanto como querer cambiar la realidad. Es decir, ante el dolor, un inmenso dolor, que nos paraliza. Hay que volver a vivir. Es decir, volver a jugar.

 

Araceli: ¿Esa es la vida?

 

T. Segarra: No hay otra. La vida es destrucción, amor y construcción. Sin que nos volvamos neuróticos. Y para ello, hay comprender la vida, comprender cómo funcionamos.

 

Araceli: Te pregunto... ¿te conoces tú mismo?

 

T. Segarra. Por supuesto. Aunque sé que lo que ahora no me perturba. Si se engrandece de manera que me causa un horrible dolor insoportable, no sé de qué seré capaz. Y así todos, incluida tú.

 

Araceli: Humm, debemos tener dominio propio.

 

T. Segarra: El dominio propio es una ilusión. Somos criaturas vulnerables. Tú lo sabes.

 

Araceli: Lo sé. Sin embargo, si se puede tener.

 

T. Segarra: Entonces, sólo tenemos que vivir, jugar. Gozar, sufrir, cuando nos toque. Esa ilusión de creer que podemos eludir el dolor, es ignorancia, está fuera de la realidad.

¿Araceli, quiere que paremos?

 

Araceli: El dolor no se puede eludir, pero si mitigar. Te pregunto querido Tony ¿has pasado por algún dolor?

 

T. Segarra Como la mayoría, sí. El dolor se físico sólo se puede calmar con las medicinas, las drogas. Pero, el dolor interno, el espiritual, existencial, puede que nada físico lo pueda mitigar.

Voy a cerrar el ordenador. Disculpa el atrevimiento. Me comprometo para seguir investigando si tú quieres.

 

Araceli: De acuerdo.

 

Miércoles 22:25

T. Segarra: Todo deseo no nos divide del presente, del ahora, limpio, puro, radiante, inefable.

 

Viernes 07:30

T. Segarra: Buenas noches, Araceli. Ponerlo todo en manos de la vida. No es lo mi Buenas noches, Araceli. Ponerlo todo en manos de la vida, no es lo mismo que ‘ponerlo todo en tus manos Señor'. Porque, la vida es real. Y tú ‘Señor’, es una creencia. Y una creencia, no es un hecho. Una creencia queremos que sea un hecho, que sea realidad.

 

03:51

Araceli: Hola Toni, cómo estas. Cierto, una creencia no es un hecho

Creer en algo que no vez, es tener Fe. Y la Fe es por oír, y escuchar la Palabra de Dios

 

08:06

T. Segarra: Hola Araceli. ¿La fe, no es irracional? Y, por tanto, peligrosa. Todos los mayores asesinos de todos los tiempos eran y son fanáticos, es decir tenían una fe increbrantable.

 

14:54

Araceli: Hola Tony. La Fe no es irracional, irracional es la persona que no sabe manejar su Fe. El fanatismo no va con la Fe. Y sobre los asesinos, y su fanatismo, se desviaron de su Fe. He ahí el meollo del asunto.

 

16:14

La palabra irracional, quiere que uno no ha razonado debidamente. De manera que razonar, es ir a la raíz de las cosas, de lo que sucede, de nuestros mitos, creencias, de nuestros problemas, del sufrimiento, el dolor. Y si el razonamiento es adecuado, nos daremos cuenta que la raíz de todos nuestros males, nuestros problemas, está en la división interna. Por tanto, todo lo que nos divide es negativo.

Y entre lo que nos divide, está la fe, la creencia, el dogma. Mi fe, contra la tuya, la del otro. La creencia religiosa, contra otra creencia religiosa. Y también en el ámbito de la política, de los deportes. Además, toda la mente, el pensamiento, inventa, no puede ser lo verdadero. Porque, lo verdadero, la verdad, está más allá de nuestro intelecto. Y no se puede describir con palabras, conceptos, ideas. Finalmente, los que creen, los que tienen fe, siempre tienen la tentación de obligar a los otros para que crean en su fe, su creencia. Y de ahí, los que quieren imponerla se hacen tiranos, dictadores, brutales, crueles.

 

Lunes 08:05

Araceli: Hello!

 

T. Segarra: Hola. Araceli.

 

Araceli: Qué, haciendo, Tony.

 

T. Segarra: Voy pronto a desayunar. ¿Quieres algo en concreto?

 

 Araceli: Si. Saber cómo estás.

 

T. Segarra: Estoy bien. ¿Y tú? En la tarde, ya te buscaré. Un abrazo, Araceli.

 

Araceli: Me alegra que estés bien. Mira aquí en México es 1:23 am

¿Te parece bien, y charlamos más tarde? Un fuerte abrazo, Toni.

 

Lunes 11:44

T. Segarra: Araceli. Tengo alrededor de una hora, para platicar lo que quieras.

 

Lunes 14:49

Araceli: Buen día Tony. 7:56 horario de México. Dormí, acabo de despertar

Te busco más tarde.

 

Lunes 16:10

T. Segarra: Si puedes, y quieres, hay un par de horas en las que estaré en el ordenador, on line.

 

Araceli: Si puedo, y si quiero.

Hablando de sueños... Crees en los sueños.

 

T. Segarra: Esta mañana, he recibido un email para que contestara a algunas preguntas sobre los sueños. Aquí lo tienes: Los sueños si no se explican, para que se sepa cuáles son, cómo nos pueden ayudar. Primero, hay que encontrar a alguien receptivo, y dispuesto a ayudarnos, y luego que quiera participar.

Otro: A veces de lo sencillo, llega la verdad. Quién tiene hambre sueña con pan.

 

Araceli: Si, gracias Tony por contestar. Tu definición es acertada.

 

T. Segarra: ¿Tú tienes sueños?

 

Araceli: Si. Como todo ser humano.

 

T. Segarra: ¿Quiere contar alguno que a ti te haya extrañado?

 

Araceli: Algunos sueños, los comprendo, otros se hacen realidad. Si. He soñado volar.

 

T. Segarra: Volar, ¿cómo por los aires o en avión?

 

Araceli: Y me gusta, remontar las alturas, como el águila.

 

T. Segarra: Y, ¿vuelas de verdad por los aires en sueños? ¿Y qué ves debajo o a lo lejos?

 

Araceli: Vuelo de verdad, me puedo ver. Veo a lo lejos el infinito.

 

T. Segarra: Que suerte tienes. ¿Y duran mucho esos viajes?

 

Araceli: Son segundos y muy esporádicos esos viajes.

 

T. Segarra: ¿No tienes más? Araceli. Voy a cerrar el ordenador. Hasta mañana. Que pases un día feliz. Tú, tus hijos y tu marido.

 

Araceli: Gracias, igual para ti Toni, ¡que sigas pasando un día genial! En compañía de tu esposa e hijos. Hasta mañana.

 

T. Segarra: ¿Ya no te acuerdas? Te dije que no tengo esposa. Vivo con mi madre de 93 años. Mis nietos viven con su madre en San Antonio, Texas.

Hace unos 30 años, que mi esposa y su hija se fueron a EEUU. Y allí viven.

Hasta mañana. Pronto voy a ir a la cama a dormir. Que todo vaya de la mejor manera posible.