La libertad es amor. 17.07.2019

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* Los que creen en la mundanalidad, es preciso que sufran decepción, frustración, rabia. Porque, la vida es ingobernable. Y por eso, a nadie contenta. Es como se dice, que nunca llueve a gusto de todos. Aunque todos sabemos que cuando llueve o no, es la voluntad del universo implacable.  

 

* Si pudiéramos mirar más allá de lo aparente, veríamos que hay un orden que se escapa de nosotros. Toda acción, lleva consigo la reacción. Y así en un juego infinito que no tiene ni principio ni fin. 

 

* La espera, ¿no es un proyecto, un plan? Por eso, suele conseguirse. Pero eso, no es comprender el sentido de la verdad, de lo que está más allá de los deseos, del devenir.  

 

* La inocencia, lo que está más allá de los negocios triunfadores, eso que no se puede manejar, es lo que hace de lo sencillo algo maravilloso, auténtico, verdadero.  

 

* No reaccionar a un insulto, una provocación, es estar más allá de lo convencional, lo programado: vencer, derrotar, destrozarnos.  

 

* Creo que la vida, es ingobernable. Y por eso, la mente también es ingobernable. Si no fuera así, no tendríamos ningún problema en la vida. ¿Podemos dominar, vencer a la mente?   

 

* Todo lo relacionado con la palabra dios, está contaminado por las creencias de lo que debería ser. Y como eso, no es posible, no puede ser, todo lo que digamos sobre dios, eso no es.  

 

* ¿Nosotros no somos lo que la vida nos obliga a ser? Pues, todos estamos programados. ¿Podemos desprogramarnos, vivir sin conflicto? 

 

* El ego, no es más fuerte o menos fuerte. El ego, que es violencia, todo lo que es, toda su actividad, es divisiva, negativa, genera miseria.  

 

* Lo interior y lo exterior, ¿no son lo mismo? Pues, cuando estamos en orden, no existe división entre lo interno y lo externo. Lo que sucede es que llamamos interno a un 'yo' pequeño y a lo externo a un super 'yo'. 

 

* La verdad engloba a la totalidad del tiempo. Porque, la verdad es sin tiempo. Así de radical y rotundo. Como la misma realidad, la verdad.  

 

* Pero cada cual dice las cosas por su nombre. Es decir, lo dice como él lo quiere decir. Sin importarle lo que digan los demás. Lo que hay que tener claro es: si tú tienes libertad para hablar como quieras, los otros también la tienen -en este caso el Papa-.  

 

* Insisto, el ego en esencia es violencia. Y toda violencia es la misma violencia: grande o pequeña. Por tanto, el ego, ya sea el de una persona sencilla, convencional, es el mismo ego que el de un dictador, tirano. Porque, para erradicar el ego, se ha de erradicar tanto el pequeño como el grande.  

 

* Incluso la naturaleza está mediatizada, condicionada, por lo que somos -lo interno-. Una persona que vive en una gran ciudad, no es lo mismo como la persona que vive en una un pueblo pequeño o en el campo. Cada uno ve la naturaleza de una manera, le da más importancia o menos importancia.   

Se le puede tener miedo a la naturaleza, encontrarla áspera, desagradable. Mientras otro, toda la naturaleza le da gozo, felicidad, alegría.

 

* La libertad, empieza, nace dentro de uno. Allá donde esté y cómo esté. La libertad, no necesita motivos. O es o no es.   

 

* ‘Yo opino que, así como te atan uno puede liberarse’.

 

Es como la felicidad, que la conocemos porque conocemos los problemas, los sufrimientos. Y el bien sin el mal, no podría ser. Sería la realidad, lo que es, lo que está sucediendo, sin juicio, sin comparación, sin contraste.   

 

* 'Nuestro libre albedrío es prácticamente inexistente. Por eso, "nuestra vida" no es "nuestra"'.

Estamos programados, condicionados. Por eso, somos esa programación. Pero, el problema es vivir sin conflicto con esa programación.