La libertad es amor. 14.03.2019

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Conversación en chat con Araceli. Fisioterapeuta: 12.03.2019

 

Toni Segarra: Hola Araceli. Cómo te va. ¿Te apetece comentar algo, lo que quieras, sin ningún problema?

 

Araceli: Hola Toni como estás.

 

T: Segarra: Bien. Veo que eres profunda. ¿Qué es lo que más te interesa?

 

Araceli: Me alegra que estés bien. ¿Profunda? Me interesa ser útil.

 

T. Segarra: Ser útil, ya es cosa de personas serias, sensibles, profundas. ¿En qué crees que eres más útil?

Si no tienes tiempo ahora. Ya hablaremos en otro momento. Buenos, días Araceli.

 

Araceli: Respondo a tu pregunta Toni.

Me gusta orientar a las personas con baja autoestima.

Si gustas conversamos después. Y me dirás que es lo que haces.

 

T. Segarra: Escritor. ¿Y tú? ¿Dónde vives?

 

Araceli: Interesante. Soy Terapeuta. Vivo en México.

 

T. Segarra: Aquí es Sueca, Europa. Son las 7'40 de la mañana. ¿Qué hora es ahí?

 

Araceli: Aquí en México, son las 00:47

 

T. Segarra: Entonces, como estarás pronta para ir a dormir, ¿qué te parece que hablemos en otro momento?

 

Araceli: Estaba por comentarlo. Que es raro que a esta hora este conversando

Voy a descansar. Deseo estés bien.

 

T. Segarra: Igualmente, Araceli. Mañana por la tarde tal vez podamos hablar más. Si es así, que tú puedes, dímelo. Gracias.

 

Araceli: Ok.

 

 

Al día siguiente:

 

T. Segarra: Araceli, ¿cómo va? ¿Podemos reiniciar lo de ayer?

 

Araceli:  Hola Toni ¿cómo estás? Claro conversemos.

 

T. Segarra: Bien, gracias. ¿Y tú?

 

Araceli: ¿De qué quieres que conversemos?

 

T: Segarra: Bien también. Gracias.

De algún tema favorito de parte de ti.

Puedes, si quieres preguntar alguna cosa que quisieras contar a alguien, que no tienes claro.

 

Araceli: Me gustaría conversar como asimilar la pérdida de un ser querido.

 

T. Segarra: Solamente se puede asumiendo esa realidad, que no se puede cambiar de ninguna de las maneras. Hemos de llegar al fondo del dolor por la pérdida. Y por la nueva situación que ha generado en nosotros. Si nos hemos quedado solos tras la muerte de ese ser querido.

 

Araceli: Cierto, sin embargo, el proceso es lento.

 

T. Segarra: ¿Tú cómo lo sabes? ¿Has pasado por eso? ¿Cuál ha sido tu experiencia?

 

Araceli: ¿Como lo sé? Estoy pasando por eso.

Mi experiencia, aceptación.

 

T. Segarra: ¿Quién se ha muerto, algún amigo o amiga, algún pariente?

 

Araceli: Un hijo.

 

T. Segarra: ¿Cuántos años tenía?

 

Araceli: 21 años.

 

T. Segarra: ¿Tú cuántos tienes?

 

Araceli: 56 años

¿Y qué edad tienes?

 

T. Segarra: 68.

 

Araceli: Que edad tienen tus hijos.

 

T. Segarra: Sólo tengo una hija que tiene 34 años, que vive en EEUU.

 

Araceli: ¿Cuántos nietos?

 

T. Segarra: 2. Una de 9 años. Y otro de cinco. Pero, dime cómo te encuentras realmente. ¿Tienes pareja, vives sola?

 

Araceli: Es como si no tuviera pareja. Siempre fue así, solo que no lo había asimilado

Entre el trabajo, y la crianza de mis hijos.

 

T. Segarra: Por qué dices eso de tu pareja. ¿No te atiende, no te ayuda, no quiere ser tu pareja? ¿Tienes muchos hijos?

 

Araceli: El trabajo lo absorbe por completo. Son 4 hijos. Y 3 nietos.

 

T. Segarra: ¿Cómo sacáis el dinero? ¿Cuál es tu trabajo y el de tu pareja?

 

Araceli: Doy terapias de masaje.

 

T. Segarra: ¿Fisioterapeuta?

 

Araceli: Si.

 

T. Segarra: ¿Y el de tu marido?

 

Araceli: Empleado bancario.

 

T. Segarra: Pues, no está mal. ¿Entre los dos cuánto ganáis al mes? Dilo en dólares. Porque los pesos no tengo ninguna referencia de su valor. O, en euros.

 

Araceli: Los sueldos son bajos acá en México. Él aporta poco.

 

T. Segarra: Entonces, ¿tenéis problemas en la crianza de los niños y vuestras necesidades personales?

 

Araceli: Un poco.

 

T. Segarra: Y, ¿cómo os lo arregláis?

 

Araceli: Trato de administrar hasta lo mejor que se pueda el dinero.

 

T. Segarra: ¿Pero no os falta, hasta el extremo de pedir un préstamo al final de mes?

 

Araceli: ¿Como sabes? Si he llegado hasta ese extremo. Me sonrojo. Mejor cambiemos de tema por favor.

 

T. Segarra: Di tú lo que quieras, para empezar el tema que quieras.

 

Araceli: Cuéntame, de tus escritos.

 

T. Segarra: www.tsegarra.com Es mi página web. Allí está todo. Todos los temas, todo lo de la vida está allí. Todo, quiere decir todo -en la manera de lo posible-.

 

Araceli: Muy interesante.

 

T. Segarra: Tú también escribes, según he observado.

 

Araceli: Hay un buen por escribir, anécdotas, vivencias que nos comparten en tiempos y formas. Y sabes, me agradan tus reflexiones.

 

T: Segarra: Porque, eres filósofa.

 

Araceli: Un poco. Tú lo eres más.

 

T. Segarra: No se trata de más o de menos. Sino de la profundidad, de la capacidad de percepción de la realidad, de la verdad. De tener la capacidad de atención total con lo que hacemos.

 

Araceli: Eres profundo en lo que haces. ¿Sueles conversar con un buen de amigos?

 

T. Segarra: No. No converso por chat. Se pierde mucho tiempo. Los comentarios, como el que te he hecho en un aporte tuyo, es lo que cunde. También escritos a periodista, a escritores, a políticos, catedráticos, profesores.

 

Araceli: Cierto. Te pregunto porque, yo también lo hago muy poco. Eres la excepción.

 

T. Segarra: He hecho algunos chats que han durado unos tres meses. Pero, una conversación seguida. Lo hacíamos con ganas, nos interesábamos.

 

Araceli: ¿Y luego que paso?

 

T. Segarra: Todo tiene un final. Cuando acabó, es porque en realidad había que acabar. Cuando empezamos, todas las puertas se abrían. Pero, cuando se acababa todas las puertas, facilidades, se cerraban. Hasta que decidimos acabar.

 

Araceli: Tal vez, final agradable.

 

T. Segarra: Cada persona tiene algo que dar. Al final, ya estábamos completamente desnudos. O sea que, nos conocíamos. Y, por tanto, había mucha comprensión, compasión, amor.

 

Araceli: Y llego el final. ¿En tan poco tiempo, vos termina?

 

T. Segarra: El final tiene su belleza. La belleza de la realidad. De que no hay más cera que la que quema. El final es preciso, para que haya una renovación. Para que llegue lo nuevo. O sea que, para que llegue lo nuevo, hay que morir a lo viejo, a lo conocido. ¿Estás de acuerdo?

 

Araceli: De acuerdo.

 

T. Segarra: De lo contrario si no lo haces ¿cómo te darías cuenta que viene la renovación?

Y en ese morir, también se aplica al dolor que tienes por perder a tu hijo. Pues, él ha cerrado un ciclo. Ha cerrado su ciclo. De manera que todo lo de tu hijo, se acabó. Tienes que morir a esos pensamientos recurrentes, que te llevan a él.

 

Araceli: Morir para vivir.

 

T. Segarra: Exacto. Morir a lo negativo, al pasado. Y gozar de la vida del presente, del ahora.

 

Araceli: En tiempos pasados, pensé que gozar, era ser egoísta

Y deje pasar la vida.

 

T. Segarra: No. Gozar de la vida, del éxtasis, que nos proporciona el orden. Si hay orden, la consecuencia es el gozo, la belleza, sin deseo. Es como un premio que nos concede la vida.

 

Araceli: Es admirar la belleza sin complejos.

 

T. Segarra: Es vivir en orden. El orden que llega cuando descartamos el desorden. Que es la división, el conflicto.

¿Acabamos?

 

Araceli: Y no permitir que te arruinen la vida.

Si Toni. Acabamos.

 

T: Segarra: Ya veremos si volvemos a hablar. Todo depende de ti. Si quieres más, así será. 

 

Dos días después: 

T. Segarra: Araceli. Si te apetece proseguir conversando, puedes hacerlo. Aunque las respuestas no fueran inmediatas. Y si es posible en algún momento, sí que lo haríamos como siempre: pregunta respuesta. ¿Estás de acuerdo?