La libertad es amor 06.09.2019

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* Sí, sí, Susie. Aunque estés convencida y digas: '...la mayoría de las personas que viven en América central, en realidad son la "sal de la tierra" que no han perdido el sabor.'                 

Eso no tiene importancia. Porque, como tú sabes todos somos iguales. Es como decir, que un hindú, un argentino, un francés, etc., son diferentes. Pero, no lo son psicológicamente. Todos estamos programados para sobrevivir. Lo que quiere decir ganar, vencer, triunfar. Y para ello, como tenemos miedo de morir, de perder, de ser vencidos, nos dividimos, entramos en conflicto, luchas, guerras. Por tanto, ese paradigma del vencer a toda costa, haciéndonos indiferentes, a todo lo que provocamos para sobrevivir, es común a toda la humanidad.  

 

* Sergio, lo he traducido por 'Hoy: ¿es... mañana?'

No y sí. No, porque lo que vivimos ahora, eso se quema para siempre. Pero, como se dice, que los hombres somos ‘Los mismos días, y los mismos pecados’, todo es una repetición. Es decir, luchar, conflictos, peleas, jaranas, etc., porque tenemos miedo de perder, tenemos miedo de compartir, de ser menos que los demás. Y eso nos aboca a un estado de guerra total, de todos contra todos.

Pues, la programación nos obliga a vivir, a sobrevivir, a toda costa sea como sea. Lo que quiere decir, que vivimos como los animales de la selva: sobrevivir sin importarnos el coste que sea. ¿Por qué no queremos empatar, que es ni ganar ni perder?   

 

* Para ser feliz, ¿no es preciso actuar sin opción? La opción, ¿no es abrir la puerta al ego, al ‘yo’, que es el invento del pensamiento, de la mente? El pensamiento, es el pasado, desde hace medio millón de años. Por tanto, cuando optamos, esa opción esta mediatizada por el pasado, que es lo viejo y conocido. Que es lucha, enfrentamiento, conflicto, miedo, a los demás, al futuro, al pasado, y al presente. Pero, cuando respondemos a un reto sin opción, la mente, el pensamiento, no pueden operar. Y es cuando llega lo nuevo, lo que nadie ha tocado, el amor, la felicidad.  

 

* Cuando hay crisis, actuamos rápidamente, tenemos interés por lo que en realidad está sucediendo. Pero, cuando esa crisis cesa, nos dormimos, nos hacemos lentos perezosos, ávidos de distracciones, chismes.   

Pero, si queremos ser serios, hemos de estar siempre atentos a todo lo que sucede dentro, como fuera de nosotros. Estar alertas, con interés para ver todo el vasto panorama de la realidad.    

 

* 'Decido ser feliz, porque me tocó que sin decidirlo fui triste.'

Eso es una trampa, una ilusión. Al ego no se lo puede dejar al margen. Es decir, es ingobernable, como la vida. Así que, cada deseo que tengamos para cambiar la vida, el ego, para ser felices, nos dejará en lo mismo de siempre: división, dolor, conflicto, la miseria humana, corrupción, guerra, desesperación. 

Pero, si comprendo que el ego, que es división, conflicto, no va a desaparecer, aunque haga todo lo que crea que lo va a eliminar. Entonces, no hago nada. Solamente miro, todo lo que realmente sucede: una lucha terrible contra el ego -luchas, agresividad, violencia-.

Y entonces, esa comprensión, que es inteligencia, descubre que nos hemos unido el ego y nosotros sin división, ni conflicto alguno. Y si no hay división, ahí está la bendición de la paz, del amor, de la amistad, del fin de toda lucha y conflicto.  

 

* Por eso, hemos de tener esa capacidad de ser agradecidos al destino, que aún nos trata como si fuéramos privilegiados. Hemos de saber, que todo puede ir aún a más peor de lo que nos va.  

 

* Estar del lado de la felicidad, ¿eso puede ser? No se puede. Porque la felicidad es con toda la humanidad. Está más allá de las religiones, de los clanes familiares, políticos, de la idea que tenemos de lo que es la felicidad. Eso sería lo mismo que decir, que estamos del lado del amor.  Lo que quiere decir, que los que no están en nuestro lado, los rechazamos, nos olvidamos de ellos. Por lo que, nos dividimos de los menos afortunados. Y ya no podemos ser realmente felices. Porque, seríamos corruptos, inmorales.   

 

* El amor lo incluye a todo. Así que, si hay amor todo lo demás está ahí.  

 

* Al ego, no se le puede domar. Hemos de hacernos sus amigos. Y así, si somos amigos de verdad, habrá concordia, respeto, el fin del conflicto, la lucha, el enfrentamiento. De manera que habrá paz, compasión, amor.   

 

* Ha faltado decir, advertirle, que todas las parejas son iguales -porque son seres humanos, mezquinos, con miedo-. Así que, aunque tuviera miles, millones, de parejas, ninguna se acoplaría al gusto del que se desea de la pareja.  

 

* Si amaramos ese dolor, ¿no dejaríamos de sentir ese dolor como una desgracia, castigo? Si no que seríamos felices. Ya que, de esa manera, no habrá división entre el dolor y nosotros. Pues, si no hay división, no hay ego para reconocer nada de nada.