La libertad es amor 04.09.2019

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* Mira Susie. Nosotros somos imperfectos: queremos ser buenos, pero no podemos. Así que, ¿por qué no admitirlo y así dejaríamos de estar divididos, en conflicto internamente? El problema está en la dualidad, que es la acción del 'yo'. Pues, si cesa la dualidad -malo, bueno-, cesa la acción del 'yo', divisivo, conflictivo, violento, guerrero.

Espero que lo veas claro. No traduciendo todo lo que se dice, para justificar vuestro racismo, vuestros campos de concentración, jaulas, como si fueran gallineros. Pero para los seres humanos: niños, personas vulnerables, los menos favorecidos.  

 

* Susie. No lo compliques, ni quieras huir. Pongamos, que alguien quiere blanquear -querer convertir lo malo en bueno-, una plantación de esclavos de hace doscientos años. Todo lo que se diga a favor de los esclavistas propietarios de las plantaciones de algodón, maíz o remolacha. No tiene ningún valor humanístico, de justicia, de igualdad. Ni moral. Porque, ya sabemos que es un negrero, esclavista.

Y eso mismo pasa en las sociedades del occidente capitalista salvaje. Porque, su manera de vivir es derrochadora, hedonista, elitista, caprichosa. Es decir, es una sociedad enferma por el egoísmo, la indiferencia, la insensibilidad. Por tanto, todos los cuentos que usan los europeos, los estadounidenses, etc., para justificar, blanquear su manera de vivir corrupta e inmoral, es banal, cuentos de niños.

Aunque, esos cuentos hacen su efecto, pues convencen a los votantes para elegir a los políticos, los dirigentes, crueles, brutales. Que dicen: 'Yo sí que puedo matar, pero tú no lo puedes hacer. Y si lo haces, me opondré, te mataré.' ¿Eso que lección de moralidad es? Eso es absurdo, patético, cosa de cretinos.

 

* “Los maestros de la humanidad desde el principio se han engañado con la creencia de que tienen las respuestas, las soluciones para la humanidad ". 

Los maestros, no se han engañado. Han engañado a los demás, a la humanidad, a los más vulnerables. Pues, los maestros saben que, en la vida, todos vamos a por lo mismo: subsistir. Y para subsistir unos, han de perecer otros. Ya sea en el ámbito físico, material, espiritual, psicológico.  

 

* "La mejor lección moral que he aprendido es vivir una vida de argumento y desacuerdo. Eso no es complicado, ¿verdad?".

Eso que dices, es lo que han dicho todos los dictadores, los viejos y los nuevos, desde los romanos, Nerón, Calígula, Tiberio, César. Atila, Gengis Kan. Los comunistas, los nazis, los fascistas, los racistas, los religiosos, etc. Todos eran los factótums que creían que sus acciones elevaban a los otros. Pero, eran asesinos, dualísticos, conflictivos, con nada de compasión, ni amor para con toda la humanidad.   

 

* “Bueno, lamento decepcionarte, jaja, pero no dicto ni he asesinado a nadie. Tampoco conozco a nadie que haya asesinado a nadie.” 

Señora, antes que nada, no me dirijo sólo a usted con mis palabras, en este caso escritos. Pues si te polarizas cuando se habla, y tú siempre crees que lo que se dice es personalmente para ti, desarrollaras un comportamiento neurótico. Porque, el ‘yo’, que es el egoísmo, narcisismo, megalómano, se cree el centro del mundo. 

Respecto de los asesinatos que cometemos todos, también parece ser que no has profundizado en eso. Vamos a aclararlo. Todos tenemos una misión en la vida: primero que todo sobrevivir. Y para sobrevivir ha de ser a costa de los demás. Mira la selva: para vivir unos han de morir, devorar a otros. Eso está claro, ¿no?  Pues nosotros lo tenemos muy claro: somos ricos, gastamos derrochando de todo, lanzamos a la basura o al mar millones de toneladas de alimentos.

¿Cómo puede una sociedad que se dice que tiene la moral y el orden por enseña, generar esta locura de destruir alimentos para que suban los precios de esos alimentos, y a la vez se mueran miles y miles de personas de hambre, de pobreza?  Pero, resulta que en el mundo que es nuestra casa, que compartimos con siete mil millones de habitantes, somos indiferentes, insensibles a esos miles y miles de personas que se mueren de enfermedad a causa de la miseria, del hambre, de la pobreza. Y eso son miles y miles de asesinatos de esas personas desafortunadas. Que nosotros, cada uno de los que vivimos en la opulencia y despilfarro, somos también responsables, somos asesinos en masa. Lo veamos o no. Cerremos los ojos o no. Hagamos todo el ruido y algarabía para no verlo ni oírlo. Pero eso, seguirá estando ahí.

Y de ahí esos potentes y brutales ejércitos, creados para defender nuestras absurdas y crueles maneras de vivir. Que los jueces, al servicio del establishment, inventan las leyes para blanquear a esos asesinos, que están dispuestos para entrar en combate para defender nuestra sociedad opulenta, corrupta, inmoral. O sea, que tú Susie, y yo también, somos asesinos.