La libertad es amor. 03.01.2019

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Respuestas y comentarios a Alfredo Pastor Bodmer. Catedrático de Economías Emergentes.

 

16.10.218 Alfred.

¿Cuántos años tienes? ¿Estás bien cuidado, tienes todo lo que hay que tener? Todo ello, son problemas domésticos.

El principal problema, es la comprensión del proceso de envejecer, de ver que mucha gente que veíamos antes, ahora ya no la podemos ver. Por ello, hay que morir al pasado. Y atender al presente, al ahora.

La comprensión llega, cuando no nos dividimos del presente, del ahora. 

Es muy difícil ser completo, no dividido internamente. La mente se ha acostumbrado a vivir divisivamente, porque tiene miedo del pasado, del presente, del futuro.

Por ello, no hay que generar con esta realidad, de que somos divisivos, un conflicto. Porque prolongaríamos la división. De modo que, si no huimos ni hacemos un conflicto con la división, la mente se aquieta, y ésta desaparece.  

Con afecto, amigo.

 

17.10.2018

Hola Alfred.

Me ha sorprendido eso de: 'Por dentro estoy tratando de moverlo todo a fin de ver la luz de la verdad.' Y eso, no suena estúpido ni pretencioso. Pues, esto es una necesidad que todos, de una manera o de otra, la tenemos que buscar, aclarar.

Hay algunos que son superficiales, y no le han dado nunca ninguna importancia. Se han entretenido con actividades meramente de distracción, de espectáculos, de vanidad, etc.

Pero, a medida que van teniendo más años, en algún momento les viene eso de: ¿qué es esta vida, si todo termina con la muerte? ¿Para qué, tanto esfuerzo, tanta pelea para conseguir imponer nuestros deseos egoístas, caprichosos?

Que vaya bien.

 

19.10.2018

Primero que todo, la muerte es lo que le pasa a una persona, que no vuelve nunca más. Por lo tanto, nosotros no sabemos ciertamente que es la muerte.

Nosotros somos el cuerpo. Pero, también somos el condicionamiento, la programación. Es decir, tenemos la herencia de la parte animal, el cuerpo, y la herencia de la parte psicológica, espiritual. Por lo tanto, el cuerpo se tiene que deteriorarse, y finalmente, muere. Pues, no sirve para poder vivir, es inservible. Pero, hay algunos que se cogen con el pensamiento, lo que nos dice la mente.

¿Qué es el pensamiento, la mente? Es la memoria, ¿verdad? Es el pasado, la herencia desde hace un millón de años, de todo lo que nos ha ocurrido, vivido. Pero, si acabamos con todo este pasado, que es la memoria, ¿qué nos queda? No queda nada. Solamente la conciencia, la percepción de lo que está pasando, la realidad, lo que está ocurriera.

Puede parecer que todo parezca muy negro, negativo. Pero, no lo es. Pues, el mundo después de nuestra muerte proseguirá con los que les toque vivir y lo harán más o menos como nosotros. Esta es la maravilla de la vida, que nosotros no podemos manejar, ni cambiar.

Hay algo, que tal vez, puede aclararlo más: como hemos dicho, nosotros físicamente somos como los animales. Lo que cambia es la memoria, la programación, el acondicionamiento. Por ello, la pregunta es: ¿qué pasa cuando se muere un caballo, un gato, un elefante, o los animales que sacrificamos para poder sobrevivir?

Con afecto.

 

22.10.2018

Cuando empezamos a investigar, hay que olvidarse del pasado. Olvidar lo que han dicho, de los que dicen que saben. Es decir, la mente debe estar vacía, a modo de no saber nada.

¿El espíritu qué es, el alma qué es? ¿No son un invento, porque tenemos miedo a la nada? Volvamos, los animales sólo tienen percepción -que incluye la concienciación- de que tienen hambre, deben defenderse de los que se los quieren comer. Y esta percepción, es la misma que la nuestra. Aunque nosotros, la tenemos técnica y materialmente, muy desarrollada.

Es decir, nosotros, y todo lo que tiene vida, estamos programados, como una máquina, un robot. De manera que, nosotros sólo podemos hacer que vivir, sobrevivir. Hasta que morimos. Pero, esto nos parece muy poca cosa. Esto, nos da miedo, nos provoca pánico, angustia, náuseas, depresión. Así que, como toda necesidad, nos queremos liberar de este miedo, del dolor que nos causa.

Por todo ello, hemos inventado los dioses, hemos inventado el bien y el mal. Hemos inventado el cielo, el paraíso, que vendrá después de la muerte. También hemos inventado los santos, las vírgenes, los sabios, los que saben, los que tienen poderes psíquicos. Inventar significa, que creemos en eso que inventamos. Pero, toda creencia es divisiva, y nos genera desorden, enfrentamiento.

Pero, aun así, todavía tenemos los mismos sufrimientos psíquicos, como los teníamos hace cien mil años: dolor, angustia, desorientación, confusión, con miedo, dependiendo de lo de fuera, porque estamos divididos. Esto quiere decir, que somos poca cosa, somos ignorantes. Somos animales desarrollados, capaces de inventar y dominar los números, las matemáticas, la química, etc.

Pero, en lo psicológico somos igual que siempre hemos sido: fragmentados, sin empatía, competitivos, brutales, crueles que siempre queremos ganar, vencer. Todo ello, son hechos. No invenciones. No, no hechos. Al principio nos hacíamos la guerra con la guerra con los puños, luego con piedras, y ahora con bombas nucleares. Nos damos cuenta de que, aunque pasan centenas y centenas de miles de años, somos igual que siempre: animales, aunque vamos en coche, vivimos en casas confortables.

¿Cómo queremos ser capaces de hablar de dioses, etc.? De lo único que podemos tratar, porque lo sabemos, es que, si estamos divididos, enfrentados, todo va a peor. Porque, los enfrentamientos nos confunden, y nos generan desorden, lucha para vencer. Pero, el vencer genera los vencidos, que no lo van a aceptar. Por lo que, la lucha continúa.

Además, con esta lucha por tener razón, decir que lo de uno es la verdad. Provoca que los demás, también digan lo mismo. De manera que, todo se convierte en una especulación, una pérdida de tiempo, un entretenimiento. Pues, todo lo que cada uno dice, afirma, propone, se puede tanto afirmar, como negar infinitamente.

Y esto, es a lo que nos hemos de atener: a lo que somos, a lo que podemos hacer o no podemos. Pues, todo lo demás está fuera de nuestro alcance, de nuestras capacidades.

Con afecto.

 

28.10.2018

Primero que todo. La felicidad existe. Pero, no existe. Pues, algo insegura, recurrente, no es una garantía perdurable. ¿O, tú siempre estás feliz? Y aunque lo sé, y los otros que no lo son. Que viven oprimidos por los más poderosos, que explotan, los roban cuando abusan del menos afortunado, más vulnerable. Que los provoca de alguna manera la miseria en que viven.

Respecto de los valores, las grandes obras de arte, etc. Todo ello, es la consecuencia del desorden en que vivimos. ¿No son las grandes obras de arte, fruto de la egolatría, vanidad, del despilfarro, de las actitudes de los derrochadores? Las pirámides de Egipto -unas tumbas para unos neuróticos, miedosos; el Vaticano, una construcción de palacios, absurda para que viva el máximo responsable de Jesucristo y sus colaboradores; la torre Eiffel, un capricho de nuevos ricos; La Sagrada Familia, en Barcelona, otra construcción absurda, para unos cristianos seguidores de Jesucristo, ¿cuántos millones se han gastado en una obra de cien años, y que aún no se ha acabado? ¿No es todo esto, idolatría, paganismo, superficialidad, ignorancia, nada que ver con la espiritualidad, el amor, la compasión?  El arte, no es hacer las cosas para que los menos afortunados, continúen con su miseria.

Respecto de la evolución de las personas, te preguntas: '¿cómo es posible que esta evolución haya dado como fruto unos seres o ignorantes o desgraciados?’ Y dices: 'Si hay un Dios que nos ha creado, ¿lo ha hecho para que seamos desgraciados, para que seamos incapaces de ver las cosas como son?'

Esto, lo tendríamos que preguntarle a Dios -si es que esto puede ser-.

El único problema que hay, es que tú quieres algo. Y los otros quieren otra cosa que colisionan. Y ahora viene, lo que no queremos ver: ¿Cómo se arregla este conflicto? Los cristianos, si lo son verdaderos, no tienen ninguna duda: morir para que no haya el contrario al amor, dar lo que los demás necesitan.

¿Tú, eres cristiano? ¿Si lo eres, harás esto? Este es el verdadero problema. Y no hacer todo el blablablá, usar millones de palabras para no enfrentarse al problema de la paz, de la justicia, de la no violencia, de la crueldad del más poderoso.

Y no nos enfrentamos, porque no queremos renunciar a privilegios, a las prebendas, a los favores que reporta estar dentro del establishment. Y, no hacer nada para que no sea corrupto, inmoral. Es decir, no hacer lo que el establishment quiere que hagamos: ser corruptos, inmorales.

Continuación, por olvido:

En la vida sólo hay que ver dónde está el negativo para descartarlo. Por eso, siempre debemos estar alerta a todo lo negativo. Esto, si no se comprende, puede parecer pesado. Tú parece ser, que no te gusta descartar. Porque en cada descartar, hay una pérdida que nos da miedo dejarla ir.

Pero, para hacer la revolución psicológica, es preciso estar siempre atentos, alerta, con atención, para descartar el negativo. No hay otro trabajo. Y eso, fortalece el pensamiento, el cerebro. Porque, debemos llegar hasta el final de cada reto que nos viene.

¿Qué te parece todo esto? ¿Es demasiado pesado? Te aburre, es un rollo, ¿es una comida de coco?

 

01.11.2018

Siempre tienes la inclinación a complicarlo todo. Cuando todo es sencillo: el drama de la vida es, que cuando tú dices blanco, otro dice negro. O más finamente: A, está contra B. Y, B está contra A.

La solución, ya te la di hace unos días: la compasión, el amor. Es decir, morir al egoísmo, al 'yo'. No de palabra, escribiéndolo en un papel. O leyendo un libro, de los llamados sagrados.

Creo que pensar con los muertos, no sirve de nada. Si tú tienes un gato, un perro, un ave, y se mueren. ¿Qué te pasa? Según lo atrapado que estés con ellos, así será la perturbación emocional, sentimentalista. Con las personas pasa lo mismo.

Después de la muerte, está la nada. Todo lo que digamos, es el fruto del miedo. La falta de inteligencia, que inventa todo tipo de historias, para apaciguar ese miedo perturbador. 

Con afecto.

 

01-11-2018

Buenas noches, Alfred.

La nada, es una experiencia dramática. Es lo que decíamos antes, la angustia vital, la depresión. Ver la muerte sin miedo ni dramatismo. Y de este vacío -que es la nada-, sale el humanismo, la espiritualidad. Que no tiene nada que ver, con la beatería, la idolatría, el paganismo.

Con afecto.

 

08.11.2918

Sí, así es: para que venga el camino de la plenitud, debemos ser la nada. Es decir, tenemos que morir a nuestras creencias, a nuestra seguridad, a nuestros clanes familiares, a nuestra religión, nuestro nacionalismo, ya sea grande como pequeño.

Porque, la seguridad no existe, ni puede existir. De modo que, cuando estamos seguros, es cuando nos dividimos de la realidad: que no hay seguridad.  

Es curioso que tengas miedo a las palabras. Un hombre como tú, que está cansado de escribir artículos -te he leído 'Españofobia' y otro más en La Vanguardia; y me ha venido a la memoria que hace unos años ya nos intercambiamos algunos escritos-.

A qué tienes miedo. Quien teme, es porque tiene algo que perder.

 

 

24.11.2018

La libertad, es amor. Hay algunos que no se lo creen, porque no lo comprenden. Pues, tanto la libertad, como el amor, son un peligro. Hace unos días, pudimos abordar que tanto la libertad como el amor, es cosa de suicidas. Y por eso, tienen miedo. Pero, si comprendemos la realidad, aunque sabemos que nos jugamos la vida, no hacemos acaso.

Pusimos el siguiente ejemplo: si uno siempre ha comido carne, pero decide no comer más, sabe que pueden venir problemas, etc. 

 

08.12.2018

Buenos días.

¿Ya te has despejado de la noche, de dormir?

Aunque estoy de acuerdo básicamente contigo. Eso que has dicho: 'Estas cosas, querido amigo, pasan en todas partes del mundo, en las mejores democracias, y no sólo en los calabozos de Madrid cuando hay independentistas'. Me parece como si fuera una justificación. Porque, no sólo se trata de independentistas, se trata de una norma no escrita en la que los policías -con el permiso de los jueces, pues ellos lo tienen que saber todo de lo que sucede en lo referente al caso que llevan entre manos-, llegado un momento usan la tortura.

No sé si tienes algún bando con el que te identificas. Lo que sí sé, es que siempre por tu trabajo tenías que no tocar, cuestionar, el establishment. Sólo es eso, lo que se nota contigo. ¿Puedes vivir, como lo haces, descartando el establishment?

Con afecto. 

 

10.12.2018

Alfredo. ¿No crees que nuestro trabajo es estar siempre atentos -no distraídos- para ver dónde está el negativo y descartarlo? Es como si tuviéramos una serpiente debajo de la cama, que debemos estar atentos a ella. A mí esta democracia no me gusta. Ninguna, la de ningún país. Pero, me gusta menos la del país en que vivo. Ahora, te cuento:

 

11.12.2018

Está claro que estás muy a gusto con este establishment. Al parecer, siempre lo has sido. Pues, un profesor del IESE desde hace tanto tiempo, en que pocos tenían una carrera para poder recibir el sueldo y las ventajas de tu trabajo. Y por mucho que lo diga, parece que no te hará nada. Las personas, no cambiamos. Solo cuando estemos desamparados -sin trabajo ni dinero, enfermos, viejos, o en una situación grave-, nos hacemos más comprensivos, amables, llenos de agradecimiento para los que nos ayudan a sobrevivir.

Por ello, cargas tus razones con las mismo herramientas que usarías cuando trabajabas de profesor: teorías económicas, ganancias, pérdidas, negocios, estrategia. Pero, todo esto está fuera del ámbito del amor, de la compasión. Y por eso, dices para defender tus argumentos, expresiones como disparate histórico. Pero, eso ya lo sabemos. Todo el que sucede está dentro de unos hechos históricos. Pero, por eso tenemos que ver lo que no depende de los hechos históricos, e ir a los hechos. Hechos que son los actos de la vida cotidiana. Tales como, investigar la relación, que nada más hay que observar cómo vivimos con la pareja, los hijos, los nietos, los vecinos, la persona que va por la calle y no conozcamos. Y también los que viven lejos, en la otra parte del mundo.