Cuando el observador es lo observado, todo va bien. 24-11-2018

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6817. Ignacio. No has captado la esencia de tu escrito ni el mío: no se puede comparar a alguien que manda de un ejército de cientos de miles de hombres. Y otro que no tiene ejército. Eso es como una pelea entre un cacique, un aristócrata, contra un labriego, que le reclama algo que cree que es suyo. Sólo era eso. Atente a eso y no te compliques la vida.

 

6818. Jaime. ¿La democracia no es el gobierno que se ha constituido, tras ganar las elecciones, por mayoría absoluta? Todo lo que sucede, es una consecuencia de algo que ha sucedido o está sucediendo. Y, eso es igual para las dos partes enfrentadas. Lo que sucede es que el vencedor, sea quien sea, ajusta la historia, los hechos sucedidos, como si él fuera un santo. Y el vencido un demonio.

Cuando los dos son básicamente iguales: los dos quieren ganar, vencer, derrotar, asesinar lo más posible para apoderarse del poder. Y culpar de todo lo malo, al derrotado, con la ayuda de los jueces -que como no puede ser de otra manera, están sometidos a él-. Creyendo, en su ignorancia, de que él no tiene nada de malo ni culpa.

Y esa es la dinámica de todo enfrentamiento, disputa, conflicto, guerra: derrotar, vencer. Lo que se ha hecho para vencer-carnicerías, matanzas en masa, violaciones, torturas, indiferencia, crueldad sin fin-, eso no cuenta. Y el único culpable siempre es el vencido.  

 

6819. Esas atrocidades, esa hambruna, esas matanzas en masa, esas bombas, proyectiles, ¿no saben lo que causan? ¿No saben que las bombas caen encima de las casas miserables de las personas menos favorecidas?

¿Por qué los responsables directos, los que apoyan a los guerreros, les venden armas, toda clase de material bélico, para proseguir con las matanzas, con las hambrunas, la muerte de millones de personas, de los niños vulnerables que se mueren de debilidad, de hambre, dolor, sufrimiento, desdicha, no hacen nada para detenerlo?

Esos ricos caprichosos, derrochadores, no quieren renunciar a la vida de persecución del placer. Por lo que, los hace insensibles, indiferentes al dolor de los demás. Están drogados con su dinero, riqueza, la manera de vivir inmoral, derrochadora.

 

6820. Todo eso es muy viejo y repetitivo -los que mandan, los centralistas pueden con todo, porque tienen a los jueces, sus leyes, y la policía, el ejército para imponerlo-. Y todos los sabemos.

Pero, ahora con el conflicto que tenemos, todo parece más descarnado. Por eso, en los tiempos de cambio, todo adquiere tanta importancia. Tanto para los favorables del cambio, como para los carcas, que se resisten y obstruyen el cambio. Porque van a perder las prebendas, las ventajas del poder. Y por eso, esa resistencia irracional, salvaje.  

 

6821. Las embajadas, solamente las tienen los países soberanos. No enredes, ni generes más confusión, desorden, anarquía. No nos conviene a nadie.

 

6822. El ganar las elecciones, es uno de los motivos para ganar el poder. La democracia, tiene el orden supremo de la igualdad, de la mayoría, de lo contrario no podría haber un gobierno ni legislar. Pero esa mayoría, también se puede conseguir coaligándose con otros grupos políticos. Para así, tener la mayoría para poder crear leyes, para gobernar.       

El principio del mal, de la maldad, no sabemos dónde está, cuándo comenzó. Pero, sí que sabemos dónde está el final: ahora, en este instante, en el presente. Pues, si somos capaces de descartar todo el pasado, que está muerto y no sirve para nada, ¿qué es lo que queda? Al no haber pasado, uno puede mirar cara a cara a los demás, sin división, ni odio.

Así que, el pasado es el impedimento, el obstáculo, para que las personas vivamos en orden y no en la anarquía, de los inventos del pasado. Sus interpretaciones personales, sus prejuicios políticos, religiosos, de raza, de clase.

 

6823. No hay libertad de pensamiento.

El pensamiento no es libre, porque es el pasado que se interpone al presente, al ahora. Y al dividirse de lo que está sucediendo, la realidad, es cuando la energía no llega en su máximo esplendor, en su totalidad.

El pensamiento, es el que, mediante la memoria, hace que la programación, el condicionamiento, prosiga. Y esa continuidad, que es lo conocido, es a lo que nos agarramos creyendo que de esa manera estaremos seguros.

Y es entonces, cuando creemos que estamos seguros, cuando estamos inseguros. Porque, como cada uno tiene su seguridad, para proteger lo que cree que es solamente suyo, hay enfrentamiento, conflicto, violencia, las matanzas en masa de las guerras.

Siempre justificamos nuestra violencia. Somos rápidos, astutos a la hora de blanquear nuestra violencia. Y de rechazar, criminalizar la violencia de los demás. Así que, el problema es la violencia, y la división que la genera.

Somos divisivos. Porque la vida es división. División para alimentarme de algo que tienen vida -es preciso, no hay salida-. División en el trabajo, competitividad, esfuerzo y su crueldad. Toda nuestra esencia es divisiva. Nuestra presencia, de alguna manera, puede que genere rechazo, moleste, desagrade. Y lo mismo experimentamos nosotros de los demás. 

Así que, uno tiene que ver, comprender, la realidad de toda esa situación, que es la realidad, y nuestra realidad, nos guste o no. Pues, nos viene impuesta por la vida, la naturaleza, nuestro cuerpo. Porque, si no lo comprendemos, como la realidad, la verdad, que es, entonces nos volveremos neuróticos. Y actuaremos básicamente, como los animales, que están completamente condicionados, programados.