Cuando el observador es lo observado, todo va bien. 19-02-2018

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1538. Para qué tapar, esconder el rostro, todo el cuerpo de la mujer. Si la mujer, por serlo, está obligada por sus efluvios, que generan las glándulas sexuales, a transmitir toda ella la necesidad de sexo.

Por muy cubierta que vaya, hay algo que no se puede esconder: la energía, la magia que se desprende de ella, para atraer a los hombres. Y eso es un mandato divino, que cada mujer está obligada a sentir, padecer, disfrutar. Porque, sin sexo la vida, su renovación, no podría ser.

 

1539. ¿Qué son los sueños? ¿No son la continuidad de la actividad, no concluida durante el día, que se manifiesta mentalmente -los sueños- para poder realizarse, ser en su totalidad y así acabar con ello?

Así que, lo que uno no ha acabado de concluir durante el estado de vigilia, esa parte de la mente que está insatisfecha, deseosa de eso que quiere, se pone a operar.  

 

1540. Para poder interpretar los sueños, hay que ser conscientes de que estamos condicionados. Y es ese condicionamiento, el que puede convertirse en un obstáculo para la comprender el significado del sueño. Ya que los sueños, parecen estar más allá de la lógica, de la comprensión convencional. Por eso, ese condicionamiento cultural, familiar, nacional, de raza, etc., puede que se convierta en un impedimento de los sueños.

De todas maneras, todo lo que digamos en todas direcciones, tanto se puede afirmar como negar, infinitamente. Por lo que, todo se convierte en una especulación, una pérdida de tiempo.

 

1541. ‘Un buen doctor se distingue por cuantos de sus pacientes han dejado los medicamentos, no por cuantos medicamentos tomas sus pacientes'.

Si es que esos medicamentos, que deja de tomar, no son precisos para poder sobrevivir. O, si es que esos medicamentos, se pueden dejar de tomarse y aun así poder sobrevivir.  

 

1542. La energía más pura que hay, es la del amor. Porque, hay deseo de atraer, agradar, sugestionar, manipular a las personas.  La pregunta es: ¿Por qué tenemos tantos deseos mundanos, de vanidad? Sin ninguna duda, es por una exigencia del ego. Por la búsqueda de placer, de seguridad, por el miedo a la vida. 

 

1543. Creo que aquí, sí que hay que generalizar. Pues, las mujeres tienen unas peculiaridades físicas. Pero, en lo psicológico somos todos iguales: tenemos miedo, buscamos la seguridad, necesitamos alimentarnos, relacionarnos, descansar en un lugar adecuado.

 

1544. Cuanto más subdesarrollado es el país, los hombres son más crueles e indiferentes con el maltrato a las mujeres. Pero, en Occidente, hay algunos hombres insensibles, crueles, indiferentes, que maltratan a las mujeres.

Hasta el extremo de matarlas, reiteradamente, como si fuera una costumbre. Un ritual del macho que no puede consentir que, si la mujer no es de él, no será para nadie. 

 

1545. ‘No tengo ningún problema porque no me importa lo que pase. No me importa si falla o triunfa. No tengo ningún problema, porque no exijo nada de nadie ni de la vida. Me pregunto si entiendes esto’.

Esa respuesta, aunque en el momento de escribirla todo eso era cierto. Después, en otro momento, eso ya no puede ser. De lo contrario, ¿una persona así de pasota, indiferente, insensible, podría serlo siempre y en todo lugar? 

Por eso, lo que se diga, se escriba, se haga, sólo tiene valor o no en ese preciso instante de hacerse. Pues, nadie sabe lo que pueda ocurrir, ni de qué manera responderá. Y por eso, las personas que se sienten libres, tienen comportamientos como si estuvieran perturbados, locos.  

 

1546. Está claro que, los celos, la envidia, el sentirse inferior en algunos aspectos, generan odio. Y el odio es el peor veneno, que es capaz de destruir, matar las relaciones entre las personas. Por lo que, hay que hacer, es ver el motivo de ese odio, ¿dónde está la raíz?

Es muy fácil saber dónde está la raíz de esos celos, envidias, etc. Para darse cuenta, hay que ver el por qué odiamos a las personas con las que convivimos, con el vecino, con el compañero de trabajo, con el hijo, con el padre. Y nos daremos cuenta, que el origen de todo odio, está en nuestro condicionamiento: el lugar de nacimiento, la educación religiosa, política, la lengua que hablamos, el clima, la familia, etc.

Todo eso que parece tan banal, superficial, cuando se inflama, es cuando se hace peligroso. Y, cuando, además, se añade el país, la bandera, la historia inventada adecuadamente para auto lamernos. Para así, auto engañarnos, diciendo que somo algo en esta vida, en el mundo, que somos buenas personas. Pero, todo eso es una mentira, una falsedad, un consuelo. 

De manera que, como vivimos en la mentira, en la ilusión, en la falsedad, cuando estalla una crisis, todo estalla por los aires, llegando el caos, la anarquía. Que es como vivimos. Cada uno haciendo lo que más le interesa, lo que le da la gana.

Y cuando más poderoso es uno, también es más cruel. Pues tiene la fuerza, para obligar a los otros para que hagan lo que él quiere, ya sea la fuerza de sus leyes que, como no podría ser de otra manera, han sido inventadas para salvaguardar su manera de vivir. Que defienden y hacen legal la violencia de su ejército, de sus hombres armados, espías inmorales indiferentes capaces de hacer lo que sea para conseguir su propósito. 

Y, a todo eso, o antes de eso, está el adoctrinamiento en las escuelas, los institutos, las universidades, en la prensa, las televisiones, en el deporte; la incitación al odio hacia el extranjero, al de otra raza, del diferente, del que habla diferente.

La pregunta, ¿podemos en una sola mirada, acabar con todo eso que nos divide, nos destruye, nos enfrenta, nos hace que nos odiemos? Eso es el trabajo de cada uno, de cada cual, entregar su vida, su energía, su sangre, para verlo, observarlo atentamente y descartarlo radicalmente. De lo contrario, seguiremos como siempre, superficiales, banales, odiándonos, guerreando como si fuéramos fieras.