Cuando el observador es lo observado, todo va bien. 17-10-2018

strict warning: Only variables should be passed by reference in /var/www/vhosts/tsegarra.com/httpdocs/modules/captcha/captcha.inc on line 61.

6374. La dualidad de pensador y pensamiento.

La atención total completa, es cuando el pensamiento condicionado para subsistir, va más allá de esa programación. Es como si dijéramos, que el pensamiento está en modo de no operar, sólo observar totalmente. Entonces, sólo habría percepción de todo lo que sucede sin intervenir, el 'yo', que es el pensador.

El pensamiento, que es la conciencia, ha inventado el pensador, el que dice que piensa. Aunque eso, es un invento, una alucinación. Pero, en la vida, una vez que inventamos algo, si nos convine ya sigue en nosotros.

De manera que se convierte en una herramienta de la vida. Por ejemplo, las máquinas, los zapatos, la ropa, los utensilios de cocina. Los ordenadores, las herramientas de los carpinteros, los herreros, etc. ¿Qué todo eso parece inútil, porque ya hemos vivido sin eso? Ya lo sabemos. Pero, no podemos dejarlo. Y así sucede con el invento del pensador, el ego, el ‘yo’.

Por lo que, sólo queda ir más allá de él. 

 

6375. Otra evidencia más de que algo no funciona bien. Al igual como lo han hecho, con declaraciones, ante la acusación de un juez, de rebelión, de sedición. Al igual como también lo han cuestionado, manifestándose en contra, centenares de jueces, magistrados, intelectuales, etc. Amnistía Internacional. Clayborne Carson, director del Instituto Luther King Stanford University CA.

Pues, los delitos de rebelión, sedición, para que sean, precisa que lleven violencia.

La ley es relativa, como todo en la vida. Que el que, tiene el poder, la convierte en verdadera. Esa es una locura más de la vida.

 

6376. Esta mañana un alto cargo de una asociación de jueces, ante la pregunta de: si no hubo violencia, ¿se podía imputar como lo ha hecho un juez a unos presuntos implicados? Ha contestado: 'La ley no es matemática'.

Es decir, 1 más 1 son dos. Pero, la ley depende del cariz del juez, del tribunal, del país donde se va a juzgar a unas personas.

Por ello, ¿qué valor tiene la ley? ¿Qué valor tienen los jueces? ¿Qué valor tienen los tribunales? Sólo el que el poder, el establishment consiente, para defenderse.

Que es por lo que, se han creado las leyes exclusivamente: sólo para defender el poder, los que mandan, para que no los mareen, cuestionen, intenten tumbar, derrotar, echar de poder. Y claro, eso no lo quieren consentir.

Pues, el poder es la droga más dura y adictiva que hay: miren los reyes, las monarquías, los poderosos, los dictadores, los tiranos.

 

6377. Cuánta tontería, niñería. Sólo para salir por televisión, en los diarios, revistas, etc. Pero, igual o peor son los que van y le consienten el teatro, las pamplinas mutuas.

Así, ¿pueden progresar las personas? Así siempre seremos viejos y repetitivos. Pues, nos espanta lo nuevo, lo desconocido.

 

6378. Mira si el pueblo era burro. Que los franceses que venían a modernizar España, llamados por los liberales, progresistas, etc., nada más llegar abolieron la Inquisición Española, la peor, la más mala, cruel que había.

Pero, nada más irse, porque los echaron, entre ellos el pueblo engañado con el patriotismo, el nacionalismo, etc., -que sin saberlo estaba defendiendo a un rey tirano-. Que enseguida, volvió a establecer la Inquisición. 

 

6379. ¿Para qué queremos una monarquía corrupta, inmoral? Además, de derrochadora. ¿Qué vivimos en un paraíso para pagar los gastos de los ricos? Hay millones de pobres, de los menos afortunados. Se desahucian cada día a personas que no pueden ni sacar lo poco que tienen. Porque no tienen ningún lugar donde ir.

No es solamente eso, el rey y su familia, es que los ricos que lo adoran, copian su estilo de vida. Cuyo resultado, perjudica a los que trabajan para los ricos, que siempre arañan a los que no lo son. Con artimañas y descaro, apoyados por funcionarios deseosos de agradar a los ricos. 

Y así es como se hacen las fortunas: robando, siendo corruptos, inmorales.