Cuando el observador es lo observado, todo va bien. 12-03-2018

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1811. ¿Dónde va el doctor, el médico? Va a intentar curar a los enfermos. Por eso, el que no es doctor de verdad, no puede hacer eso. Es verdad, que los doctores son personas como todas, que tienen sus límites, no pueden más. 

Por eso, cada cual puede creer que uno es mejor que otro, porque tiene más actividad. Pero eso, es falso, no es verdadero. Porque, lo verdadero no es la cantidad, sino la calidad, lo adecuado, lo que no genera desorden -o el menos desorden-. 

 

1812. Informar, señalar, dónde está lo negativo, puede que eso traiga resultados positivos. Pues, si descartamos lo negativo, lo que queda es lo positivo. Por eso, como a veces uno no ve lo negativo, alguien se lo puede decir, informar, señalar. 

 

1813. Si no ves la verdad de esa afirmación -la libertad de expresión en España se ha convertido en delito-, es que tienes un problema. Esa persecución a escritores, a actores, a músicos, políticos, titiriteros, etc., a cualquier discrepante que vaya contra los censores, ¿no te parece rechazable, para que la libertad pueda ser, para que haya orden y no la represión que genera anarquía?

¿A ti te gustaría que te prohibieran tener libertad de expresión, de manifestación, de creación artística, etc.? Creo que estáis perdidos. Pues, si estáis contra la libertad, también estaréis en contra de la libertad, independencia de las mujeres. Y estar contra la libertad, puede que sea el peor de los pecados. Por las malas consecuencias que genera: la explosión del desorden, la revuelta, la revolución, la anarquía.

 

1814. ¿Cómo podéis decir que queréis, estáis a favor de la igualdad, libertad e independencia de las mujeres, el día que se manifestaron, si estáis en contra de la igualdad, la libertad e independencia de las personas? Pues, queréis el viejo patrón dictatorial, autoritario, carca, centralista, retrogrado. Que es el propio de la derecha extrema.

Tú no puedes decir, que amas a tu hijo y no amar a los otros niños también, ser indiferente con ellos, sin importarte nada de lo que les está sucediendo en las escuelas, si son adecuadas, tienen la higiene necesaria, si son barracones, insalubres, tercermundistas, etc.

El amor, que es libertad, igualdad, ha de ser para todos. De lo contrario, no es amor, es posesión, idolatría, desigualdad, fanatismo, por una sola persona. Lo que quiere decir, que estás atrapada, bloqueada, por una idea. Y las ideas, no son amor.  El amor, son los hechos, lo que es preciso responder, que no se pueden cambiar, divagar, perder el tiempo.

Pues, los hechos son los retos que nos golpean -como el éxito absoluto de la manifestación mundial por la igualdad, la independencia, la libertad de las mujeres-. Que sólo podemos responder, como si fuera algo que nos quema, o algo que nos pincha. Donde la percepción y su respuesta son a la vez, al mismo tiempo. De manera que, al no haber división ni conflicto, es cuando puede florecer el orden, que es amor.

Que te vaya todo, de la mejor manera posible. 

 

1815. Tan brutal, cruel, es la agresión de lanzarle un zapato a la cara del orador. Como lo fue la respuesta contra el que lo hizo, con los golpes cuando estaba en el suelo. Y también, fue brutal, cruel, el lanzamiento de tinta a la cara, de otro orador. Aunque, en esta ocasión, la respuesta no fue con golpes, aunque se abalanzaron contra él.

¿Por qué, es que están tan juntos el orador y los oyentes? Pues, todos forman un grupo, sin ninguna distancia, entre el orado, los acompañantes, y el auditorio, que escucha.

Aunque, todo el peligro está dentro de nosotros. Por lo que decimos, y la respuesta de los que escuchan. 

 

1816. Hay que ser muy crueles, inhumanos, para condenar a una persona a estar en prisión hasta que se muera de viejo. Esto es, como cerrarle a una persona todas las puertas, o atarlo a una cadena para que no se la pueda quitar nunca, y condenarlo a vivir en el absurdo.

Y, por supuesto, de una manera o de otra, ese absurdo va a volver a nosotros. Mediante la agresividad y violencia de los jóvenes, ya sean los que se pegan en los estadios de fútbol, y antes de ir allí, ya sean los que consumen alcohol, drogas, destruyen el mobiliario urbano, ya sean los que escupen a todo lo que les molesta, etc.

Además, ¿no somos cristianos? Sin perdón, sin reconciliación, no puede haber amor. Por eso, esos crueles, despiadados, que no admiten el perdón, es porque no conocen lo que es el amor.