Cuando el observador es lo observado, todo va bien. 05-11-2018

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6600. Esos que claman a los manifestantes a abrazar el martirio y no ceder ante ninguna amenaza. Es curioso que ellos no lo hacen. ¿Por qué esos 'santones', no hacen lo que ellos instan a los inocentes, vulnerables, fanáticos seguidores?

Porque, son como los gurús, los maestros, la autoridad, que se presentan como santos. Cuando son iguales a todos nosotros: quieren ser santos, pero no pueden. 

 

6601. El fanatismo, el odio contra el contrario, la sed de venganza, es una enfermedad que, para curarse, como todas las enfermedades, precisa de algo que nosotros no podemos manejar.

No hay magia para curarla. Ello sucede o no. Depende de la suerte. Porque, es una enfermedad mental, psicológica. De odio. 

 

6602. ¿Por qué esa tendencia carca, macabra, para hacer sufrir a las democracias? Si la democracia, que es libertad, es lo que pone orden. Pero hay unos, que no quieren la libertad. Quieren la dictadura.

Se han hecho indiferentes, insensibles, al dolor, al sufrimiento de las personas. Sus vidas están alejadas, no tienen nada de compasión ni amor. En su fanatismo con el pasado, carca, retrógrado, están generando odio, injusticia, brutalidad. Todo lo que genera más desorden, confusión, amargura. 

 

6603. Todos esos problemas, de maltrato, de brutalidad, de crueldad, son generados por la ignorancia, el odio cultural, religioso. Lo que se conoce por un atraso: disponer de la vida de los otros, sin pensar en si los otros lo aceptan, les conviene o no.

Los que mandan, las sociedades, cuando menos respetan a las personas, más desorden, dolor generan. Pues, su vida se asemeja, es la bestialidad. La brutalidad, indiferente, descarnada.

 

6604. Todas las personas, las civilizaciones, hacen lo mismo. Pues, una persona es igual a otra. Ya sea que viva con nosotros, sea un vecino, o alguien que vive en la otra parte del mundo. Todos queremos vivir, y para ello hay que sobrevivir. Es decir, competir, pelear, robar, maltratar, ser brutal, violento.

Ese es nuestro destino, el destino de la raza humana. Lo podemos disimular, con las buenas maneras, modales, la educación. Pero el resultado final, no cambia: el egoísmo feroz para sobrevivir. Tal cual como lo hacen los animales, pero en versión de los seres humanos. 

 

6605. ¿Por qué usar esa palabra dios, que no quiere decir nada? Podríamos decir, con humildad, que todo es un misterio, el universo es indescifrable. 

 

6606. La creencia es infinita. Está la creencia en el cuerpo, en un país, en una persona, en la pareja, en el dinero, en las propiedades, en los hijos, en los padres, en los llamados santos. Pero, lo curioso es que esas creencias -todas, incluyendo los dioses-, en un momento dado son inservibles, no sirven para nada. Está la soledad implacable.

Y ahí, si somos afortunados, nos podemos dar cuenta qué es la creencia. 

 

6607. Decir que el observador es lo observado. Es otra manera de decir que, todos somos iguales. Pero, no sólo decirlo si no vivirlo, darle vida a ese hecho. Y eso tiene la transcendencia de que no hay razas, tribus, grupos familiares, ni negros, ni blancos, ni mulatos, amarillos. Ni las ramas religiosas, políticas.

Porque lo que es cada cual, también lo es el otro, toda la humanidad. Pero, esa experiencia sólo puede llegar cuando no hay división entre lo que vemos, lo que observamos -ya sea una persona, un árbol, un pájaro, el mar, el frío, el calor, una nube-.

Es decir, esa unidad llega cuando la observación, es profunda, total, absoluta. 

 

6608. ‘Sin duda alguna el día en que la evidencia científica refute a las creencias religiosas, muy seguramente toda la humanidad se enfrentará a un nuevo Génesis’.

Eso mismo se dice de la paz, de la felicidad, de la armonía. Pero después de veinte mil años, seguimos como siempre: divididos, enfrentados, somos brutales, crueles, indiferentes. Por lo que, el tiempo, el futuro es un impedimento, un engaño.

El acto del cambio, ha de ser ahora, en el presente. En este mismo instante. Pues, las escusas pueden ser infinitas y no cambiar nunca: decimos, en un tiempo más favorable, en unos momentos propicios, cuando esté más fuerte, etc., cambiaré.

Pero así, pasa el tiempo y el cambio no lo hacemos. Así que, el cambio es, ha de ser, ahora. Y cuando sea, ha de ser siempre en el ahora.