Cuando el observador es lo observado, todo va bien. 01-01-2018

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1. Tú puedes opinar y decir lo que quieras, creer que lo tuyo es lo mejor, lo más sagrado, pero no te olvides, los otros también piensan lo mismo.

De manera que estamos empatados. El que pierde ante la verdad, ante la humanidad, es el quiere imponer a los otros eso que cree sagrado, mediante la violencia, la crueldad, la brutalidad.

Y eso, empieza por querer obligar a los otros, para que hagan algo que no quieren. Y si somos serios, cada uno sabe si es un facha, dictador. Que usa la fuerza y todos sus recursos para prohibir, dominar, obligar para que hagan lo que los otros ni quieren ni necesitan hacer.

Desde el principio, hasta el final, es cuestión de justicia. De la ley, la legalidad, en la que tanto se basan los fachas, dictadores.

Recuerda que, todas las barbaridades que se han hecho en la humanidad a nivel estatal, estaban respaldadas por la ley: los nazis, tenían sus leyes que les permitían ser asesinos, racistas, xenófobos, ya que decían que era por el bien de la humanidad. Ya que, pretendían poner orden -su orden, claro- en el mundo.

Por lo que, sólo queda: ¿Dónde queremos ir a parar?

 

2. Ya has sacado tu nacionalismo subdesarrollado, racista. De creer que los problemas sólo los resuelve una casta de burócratas nacionalistas, que mienten para hacer creer que su nacionalismo es lo mejor, que es incuestionable y nadie lo puede tocar.

Cuando los mismos problemas generan los nacionalismos americanos, como los europeos. Todos son cuestionables, hay que investigarlos. Y para ello, hay que ser serios. Y ver que todos los nacionalismos, grandes o pequeños, son iguales, la misma cosa.

Todo depende quiénes son los que los dirigen: si son fachas     insensibles, racistas, indiferentes, o no lo son.  

 

3. ‘Solo en el final hay un nuevo comienzo’.

Por eso, es tan preciso acabar con lo negativo. Y para ello, hay que comprender qué es eso que llamamos negativo. Y si somos afortunados, nos daremos cuenta que es el fruto del pensamiento, divisivo, conflictivo.

 

4. Vale más caer en gracia, que ser gracioso. Y si son multimillonarios, más graciosos los vemos. Aunque, no lo sean en absoluto.

 

5. Con el ruido y la algarabía que hay. No podemos, ni queremos, oír los gritos de los dolores de espanto. De las personas que han sido quemadas sus casas, sus pueblos. Y han tenido que huir para salvar sus vidas.

Nosotros, tan ocupados con nuestros entretenimientos, de ociosos ricos, no podemos ni queremos saber lo que pasa en el mundo. Los hambrientos que se mueren. Las personas que son matadas, por cualquier medio demente político, porque le molesta que lo cuestionen.

Pero todo eso, está sucediendo en el mundo, que es nuestra casa, nuestro hogar, en el mismo lugar donde todos vivimos. ¿Verdad, qué parece mentira que eso sea cierto? Pero, sí que lo es: vivimos en el mismo hogar, casa, personas que derrochan, caprichosas, viciosas, junto a personas moribundas, que van a morir por falta de alimento. Por los malos tratos y las torturas, que les genera sus posibilidades precarias. Su desafortunada, manera de vivir.

 

6. Irse del poder es doloroso, difícil. Es una droga. Porque, el que tiene el poder. Puede hacer lo que le da la gana. Puede saltarse la ley, las leyes; puede robar, saliendo impune. Puede maltratar, humillar, obligando a otros a que hagan lo que no quieren ni necesitan.

Además, del nepotismo, las influencias para poder dar a sus parientes y amistades, empleos como funcionarios, sin importar el mérito para ocupar el cargo, sino su lealtad o alianza. 

 

7. No seamos tontos, la no violencia ante un gran poder, puede y no puede vencer en un enfrentamiento brutal, cruel, violento. Los cristianos, con Jesús, y muchos otros, ¿qué lograron? Pues, Jesús fue torturado, y clavado en una cruz de madera, donde murió.

Sé que, sacó algo de lo que quería, pero él no lo vio. Tuvieron que pasar muchos años para ver los resultados favorables de su no violencia.

Gandhi, era violento porque sabía que iba a llevar a sus seguidores, nacionalistas hindúes, al matadero cuando se enfrentaran con las fuerzas de ocupación, coloniales inglesas. Donde murieron decenas de miles.

Y provocó la división de la India, donde se creó un nuevo estado musulmán -Pakistán-. Con su transvase humano, donde unos salían y otros entraban según su creencia religiosa.

Podemos decir, que toda la culpa la tuvo el invasor, ladrón, explotador, inglés. Pero, esto no es toda la verdad. Pues, ahí está el: Entre todos la matamos y ella sola se murió.

Finalmente, hay que definir qué es la violencia. Para llegar a la no violencia. Que es la ausencia de violencia física. Por tanto, la violencia, como la conocemos, es la agresión con crueldad de nuestra persona, nuestro cuerpo.

Aunque la violencia, tiene su origen, se inicia, cuando estamos divididos internamente. Que, al exteriorizarse, genera conflicto, enfrentamiento, lucha, violencia. Por tanto, hay que ver la posibilidad de descartar la división, es decir, comprenderla hasta la misma raíz.

La división, se genera cuando aparece el miedo. Al tener miedo del presente, del pasado, del futuro, que es la realidad, me siento inseguro. Entonces, al disgustarme la realidad, lo que es, invento otra realidad que me gusta y satisface más. Quedando divididos, en la misma inseguridad de siempre.

Así que, la seguridad psicológica, es la que genera la división, el conflicto, la violencia. Porque, nos agarramos a una sola parte de la vida, que es la que más nos conviene. Por eso, hay que ser totales, para abarcar a toda la vida. Y para ello, hemos de vivir sin ideas ni teorías, sin fronteras psicológicas. Donde el observador y lo observado -el que ve y el que es visto-, son lo mismo.