59. Uno es el resto de la humanidad

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Es posible no perder la capacidad de cuestionar, de no acomodarse, de ver lo que sucede, sea lo que sea, sin agarrarse a ello, para seguir siendo fresco, ágil, con libertad. Porque, son muchas cosas las que suceden y si nos quedamos con ellas y no las soltamos, entonces es cuando aparecen los problemas. Y, los problemas, sean los que sean, han de desaparecer. Todos tenemos problemas, ya sean económicos, de empleo, en la casa, con la pareja, los familiares; problemas que nadie sabe pero que son de uno; pero, a la vez, de todos porque uno es el resto de la humanidad. Uno no es diferente de los demás, es igual a toda la humanidad. Todos, ya sea europeo, asiático, americano, musulmán, cristiano, tenemos la misma consciencia, que es nuestra mente. Y, por eso todo lo que me pasa a mí, te pasa a ti, al que vive lejos o cerca, todos sufrimos al tener miedo, a la enfermedad, al futuro, al mañana, a la muerte. Y, eso es el suelo donde se asienta la humanidad.

Creer en el tiempo como factor de cambio, es un error. Porque el cambio, tiene que ser ahora. Y, en el ahora no existe el tiempo, Cuando decimos ahora no puedo cambiar, dentro de un tiempo, o mañana u otro día, cambiaré. Eso es un engaño, porque cuando llega el día, se encuentran nuevas excusas y volvemos a decir, ahora aún no puedo cambiar. El cambio quiere decir, hacer una mutación en las células del cerebro, para que no sigan condicionadas. Ahora, nuestro cerebro tiene la misión de velar por nuestro cuerpo y de atender a los trabajos técnicos; y, ahí sí que es eficiente. Pero, en el ámbito psicológico es un estorbo, pues está condicionado en una sola dirección, que es la de su propia defensa, la de ganar, la de triunfar a toda costa. Y, todo esto genera división y conflicto. Por lo que, el cerebro mediante el pensamiento, crea lo necesario para la confrontación, la violencia y la guerra. Entonces, en el momento que vemos la necesidad del cambio, todo el condicionamiento de un millón de años cesa y desaparece. Y, ese ver, siempre tiene que ser ahora. Porque, es en un instante; y, este instante es el ahora. Y, en el ahora, no hay tiempo, es intemporal, es la eternidad.

Y, cuando vemos que somos el resto de la humanidad, que no hay ninguna diferencia básica entre nosotros, es cuando vemos que nosotros no somos diferentes de nadie, ya sea pobre o rico, budista o musulmán, mujer u hombre. Y, para ver todo esto, para llegar hasta ahí, tiene que buscar, inquirir y mirar, estar alerta continuamente, ver que pasa dentro de la mente y ver cómo funciona. Nosotros queremos divertirnos, queremos distraernos, y todo eso ocupa gran parte de nuestras vidas. Pero, hay mucho que hacer; y, entonces, la distracción y toda la gama de diversiones, son un obstáculo y un impedimento para ver, cambiar y llegar a lo nuevo y lo que la mente nunca ha tocado.

Cuando miramos una nube o un pájaro, si lo miramos sin que haya espacio entre eso que observamos y nosotros, entonces eso ha llegado. Y, eso es lo sagrado, lo nuevo, el ahora. Pero, ¿tenemos tiempo para ver de esa manera, mirar toda la desgracia y la amargura que llevan las personas que viven en la calle sin hogar; vemos toda la felicidad que hay en una buena relación, donde hay respeto, afecto. Mirar, ver, quiere decir en todas direcciones. Todo esto de lo que estamos hablando, sin un sentimiento de unidad, de total, de abarcar todo lo que existe, no podremos verlo ni tendrá sentido ni significado verdadero. Porque, lo total para que sea tiene que integrar a todos los fragmentos. Y, para poder integrarlos, todos los fragmentos tienen que desaparecer. No podemos comprender uno a uno cada fragmento, eso sería imposible; ni tampoco analizarlos, porque el que analiza es igual que el que pretende analizar, es decir, vive en confusión y en conflicto, está condicionado y al analizar este condicionamiento mediatiza el análisis.

Por tanto, para hacer el cambio, para que llegue lo nuevo, es preciso que todo el factor tiempo quede descartado. Y, nos enfrentemos con lo que es, con la realidad que está más allá de todo pensamiento, y que llega con el descubrimiento que sólo el cambio puede ser ahora.