56. La violencia es un hecho

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Cuando ve la violencia que está en todas partes, que nunca ha cesado, y que a menos que no cambie en su interior proseguirá, ¿cómo lo encara, cómo cree que podrá estar libre de esa perturbación que es la violencia; espera llegar por el tiempo a ponerle fin? No crea que la violencia se genera espontáneamente, porque ella es la consecuencia nuestra. Nosotros somos depredadores, los animales son depredadores, por tanto ese es el marco en que nos tenemos que desenvolver. Eso es así, porque nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo, las personas con quien nos relacionamos cada día, ellos también son depredadores. Porque, ellos van a lo suyo, que es seguridad, comodidad, y la búsqueda incesante de placer. Cuando eres más vulnerable, entonces ves realmente quién eres, como somos. El depredador, dice que no quiere ser violento, pero el condicionamiento de nuestro cerebro a lo largo de un millón de años, exige seguir con su violencia. Está en nuestro condicionamiento heredado, que hemos de luchar, esforzarnos, batallar, para conseguir la vida. Es decir, que para poder vivir, hay que ser violento y cruel.

No sé si se han percatado de todo esto, en su relación con su pareja, con su hijo, con la persona que le atiende en una oficina. ¿Por qué, vivimos irritados, perezosos; por qué esa falta de cariño, de afecto, de diligencia; por qué, esa falta de pasión y energía, esa falta de disfrutar y gozar de lo cotidiano? Evidentemente, no disfrutan porque no están bien. Y, eso es debido a que viven divididos, quieren lo que no podrán conseguir: la felicidad hacia fuera, el encantamiento, la ensoñación y la sensualidad. Y, al ver que no lo consiguen, tienen que buscar otras cosas, como el querer cambiar esta realidad fastidiosa, que no me da lo que yo quiero, que creo que sí que me satisfará. Pero, como eso es imposible, la división, la lucha y el conflicto, siempre están operando y actuando en su interior. ¿Por qué, no puede ver en un instante, en una sola mirada, que la realidad y la verdad, no se pude erradicar ni cambiar? Porque si lo viera, todos sus problemas desaparecerían, porque habrían llegado a su fin.

La violencia, es lo que hace tanto daño y destrucción en la tierra, a todos los que vivimos en ella; esto no es una idea, una teoría, esto es un hecho que lo practica a todas horas aunque no se percate de ello. Porque la violencia es destrucción y sin esta destrucción, no podríamos vivir. Por tanto, el hecho -no una invención- es que somos violentos. Pero, ¿por qué quiere huir de ese hecho de que soy violento? Ese hecho, se verifica cuando pone la televisión o lee el diario, cuando escucha que el marido o la pareja han asesinado a su mujer, los noticiarios siempre dan información de bombardeos y explosiones con sus carnicerías. Y, esto es un hecho. Y, al no poder cambiar ese hecho, sigue dividido y en conflicto. La cuestión es: Si no puede cambiar este hecho de que soy violento, ¿por qué quiere cambiarlo, huir, transformarlo, rebajarlo y disfrazarlo? Es porque cree que con el tiempo, mañana, dentro de unos días, unos meses o unos años, lo conseguirá. Por eso, el tiempo es un impedimento para resolver y solucionar los problemas.

¿Puede mirar el hecho de la violencia, sin apartar la mirada, no rechazarla, sin querer cambiarla? ¿Puede estar atento, mirando y observando la violencia, con toda su pasión; amándola, porque la pasión es amor, la que sucede diariamente al bombardear y matarse en la guerra? Si lo hace, verá que la violencia ha cesado, ni la ve ni la genera, porque su división y su conflicto interno se ha acabado.

Entonces, ha hecho la revolución y el cambio radical definitivo, que es desacondicionar su mente, su pensamiento, que es su manera de vivir. El pensamiento, es su vida. Si no hay pensamiento, no podría vivir. Pero, al deshacerme del conflicto interno, entonces el pensamiento solamente opera en el ámbito técnico y doméstico, no en el ámbito psicológico con todos sus inventos y manías. Porque, al final si no nombra, si no usa las palabras, es cuando se puede enfrentar al hecho. Cuando nombra la palabra violencia, no ve solamente ese hecho, sino que recuerda todo lo que ha visto con anterioridad sobre la violencia. Y, entonces no está libre para mirar con atención profunda y es cuando se horroriza, le entra miedo y quiere huir; y, así se divide e incrementa la confusión y el conflicto.

¿Puede vivir sin ninguna defensa, sin miedo a la violencia, etcétera, ya sabe puedo perder esto o aquello, puedo recibir un golpe, puedo perder la vida? Si no vive así, seguirá siendo violento aunque diga que no quiere, que no lo es.